Torra mantiene la presión y amenaza con «llegar tan lejos» como Puigdemont

Torra y Puigdemont, en su comparecencia de ayer en un hotel de Bruselas. :: Yuval Molina Obedman / efe/
Torra y Puigdemont, en su comparecencia de ayer en un hotel de Bruselas. :: Yuval Molina Obedman / efe

Insiste en su calculada ambigüedad y traslada al Parlament la decisión de «abrir las cárceles» si la sentencia del juicio del 'procés' es condenatoria

ADOLFO LORENTE

Que el presidente catalán, Quim Torra, vuele hasta Bruselas para rendir cuentas ante Carles Puigdemont, a quien considera «nuestro president», nunca llegó a ser noticia. Ayer volvió a hacerlo. Pero esta vez era diferente. Apenas habían pasado 14 horas desde su esperado discurso sobre la enésima hoja de ruta del 'procés' y que despertó opiniones para todos los gustos. Que si más de lo mismo, que si tendió la mano... Si había alguna duda, ayer se encargó de disiparlas de un plumazo. «Estoy dispuesto a llegar tan lejos como llegó el president Puigdemont», zanjó.

La frase es tan contundente como enigmática. ¿Está dispuesto a saltarse la legislación vigente? ¿Está dispuesto a fugarse a Bélgica para unirse al equipo de la llamada 'Casa de la República'? ¿Está dispuesto incluso a ir más allá y abrir las puertas de las cárceles en caso de que los políticos catalanes encausados sean condenados, tal y como ha sugerido? Ojo, aseguró «estar dispuesto a...», no que lo hará. Mejor cubrirse las espaldas, por si acaso. Preguntado en varias ocasiones por todos estos escenarios, se limitó a jugar al despiste tras reiterar que «no aceptaremos ninguna sentencia que no sea la libre absolución de los encausados»

«No contestaré a ninguna de esas preguntas. Será el pueblo de Cataluña el que las contestará. Si las sentencias no son absolutorias, entiendo que el pueblo de Cataluña será el que acabará expresando la decisión que debemos tomar y eso lo haremos en el Parlament. Interpretando el sentimiento de lo catalanes en esos momentos, propondré a la Cámara la decisión que crea que hay que tomar», recalcó. Ayer, no tocaba precisar más.

Como ya se ha convertido en rutina, ambos dirigentes comparecieron ante los medios en la sala de proyección bautizada con el nombre Alfred Hitchcok del hotel Marivaux. Este céntrico alojamiento se ha convertido en la 'sede' bruselense del grupo Junts per Catalunya, cuyos integrantes han vuelto a desplazarse hasta la capital belga para reunirse con su líder y valorar la alambicada situación política a menos de una semana de una Diada clave.

Más allá de los discursos, hubo un detalle significativo que explica por qué Carles Puigdemont buscaba a toda costa mantenerse en primera línea evitando caer en el olvido. A diferencia de anteriores ocasiones, Torra fue la estrella de la rueda de prensa. Preguntas concretas, directas. Respuestas vagas, imprecisas, articuladas en torno a un mismo 'leitmotiv': «Obedezco al pueblo de Cataluña y sus representantes están legítimamente representados en el Parlamento. Ese es mi límite, lo que decida el Parlamento de Cataluña».

Acudir al Congreso

Una pregunta dominó la comparecencia. ¿En caso de sentencia condenatoria, abrirá o no las cárceles? ¿Sí o no? A primera hora de la mañana, ante el fuego amigo de 'Catalunya Radio', aseguró que «depende de nuestra fuerza, de la coordinación que hayamos sido capaces de mantener, de la circunstancia excepcional, de la decisión del Parlament». Horas más tarde, ya en Bruselas, llegó a tachar de «fake new» (noticia falsa) el enfoque de que abrirá las prisiones catalanas en las que están detenidos los encausados por el Tribunal Supremo por el 'procés'. Por un lado, no quiere pillarse los dedos y, por el otro, busca mantener la presión política y social de cara al juicio previsto para otoño o comienzos de 2019.

También volvió a referirse a la invitación que el martes le hizo la presidenta del Congreso, la popular Ana Pastor, para que explique ante la Cámara baja su propuesta política. Tiró de ironía y recordó que «cuando me invitan a cenar, siempre intento saber antes si voy como invitado o soy el primer plato». «Nosotros no sabemos más, supongo que recibiremos una invitación formal con las condiciones del debate, en función de lo que se proponga tomaremos nuestra decisión», apostilló tras rechazar «las amenazas» del Gobierno sobre la redición del 155.

Puigdemont, por su parte, quedó eclipsado y sólo fue preguntado por las informaciones que aseguran que se fugó a Bélgica por la puerta de atrás sin comunicárselo a su entonces 'número dos' y líder de ERC, Oriol Junqueras. Lo negó, como también desmintió que no le haya enviado ninguna carta a prisión. Respecto a la Diada, pidió una participación «masiva». Una afluencia menor que la de los años anteriores dispararía las alarmas en el soberanismo.

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