Torra llama a participar en la Diada para forzar a Sánchez a negociar un referéndum

Torra, el 4 de septiembre, durante la conferencia en la que fijó sus líneas de gobierno. :: Alejandro García / EFE/
Torra, el 4 de septiembre, durante la conferencia en la que fijó sus líneas de gobierno. :: Alejandro García / EFE

Unas 400.000 personas se han inscrito ya en la manifestación secesionista de la ANC de este año, la séptima consecutiva desde 2012

CRISTIAN REINO BARCELONA.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, hizo ayer un llamamiento a «participar este año, más que nunca» en la manifestación independentista de la Diada para convertirla en un «clamor por la libertad». En unos términos similares se expresará hoy en el discurso institucional que pronunciará por TV-3 con motivo de la festividad catalana. «El año pasado fue un año en que aprendimos a decir que sí, luchamos por el sí y, seguramente, en los tiempos que vendrán tendremos que aprender a decir que no, a no resignarnos, a no aceptar muchas cosas», señaló en Barcelona durante un acto de la semana del libro en catalán.

Torra sitúa la manifestación de la ANC y Ómnium del 11-S como la primera etapa de la que el martes pasado en la conferencia del TNC calificó como la gran marcha permanente del independentismo por la libertad y a favor de la secesión, que comparó con la que emprendió Luther King en los años sesenta, que culminará con las movilizaciones que el soberanismo organizará para el inicio del juicio del 1-O y cuando el Supremo dicte sentencia.

Una vez más, el secesionismo fía el éxito del proceso a su capacidad de movilización. Así ha sido desde 2012, en que la calle ha marcado la agenda catalana. La de mañana será la séptima gran manifestación organizada por la ANC y Ómnium y de momento ya tiene 400.000 inscritos, por lo que volverá a ser multitudinaria. Está por ver si como en años anteriores. Porque más allá de las peleas internas y de un cierto agotamiento, buena parte del movimiento soberanista se mantiene firme seis años después del inicio del proceso y en estos momentos el encarcelamiento de los dirigentes políticos genera una cohesión y una autoafirmación de las posiciones mucho mayor que el desconcierto por el fracaso de la vía unilateral o el propio reconocimiento por parte de los dirigentes soberanistas de que no tienen un plan para hacer efectiva la república.

El presidente de la Generalitat, como ya hicieron sus antecesores, traslada la acción política a la calle. Con más convicción en su caso, teniendo en cuenta que procede del mundo del activismo secesionista. La agitación arranca primero con la Diada y seguirá más tarde con los aniversarios del 20-S, 1-O y 27-O y finalmente con el juicio. El presidente de la Generalitat quiere aprovechar el otoño caliente para forzar a Pedro Sánchez a negociar. «Si España no negocia, el mandato del 1-O seguirá adelante», amenazó ayer a través de una entrevista en El Periódico de Cataluña. Exige negociar un referéndum sobre la independencia, la única moneda que está dispuesto a recibir el presidente de la Generalitat a cambio de renunciar al 1-O y al 27-O.

Calentar las elecciones

La movilización permanente, que sirve para tapar la guerra interna que libra el independentismo y para obviar la parálisis política que hay en el Parlamento catalán, tiene como objetivo además preparar el terreno para unas nuevas elecciones catalanas, que Torra podrá convocar a partir del 21 de diciembre, al año de las anteriores.

Y ahí sí, en un contexto de malestar en la calle, si las sentencias del juicio del 1-O son duras, el independentismo confía en poder superar el 50% de los votos, su principal talón de Aquiles, como reconocía el propio Torra en privado cuando solo era un diputado raso sin aspiraciones a presidir el Palau de la Generalitat. Con la mayoría social que no tiene ahora, el jefe del Ejecutivo catalán podría dar vía libre a plantear su «moméntum», según la expresión que usa el dirigente nacionalista, y que no es otra cosa que un nuevo 1-O o una nueva declaración unilateral de independencia.

La celebración de la Diada empieza hoy por la noche. Por primera vez en 40 años de autonomismo, la oposición constitucionalista en pleno plantará el Ejecutivo catalán por el carácter «sectario» de los actos. El Gobierno ha organizado una marcha, desde el Parlamento hasta la plaza Sant Jaume, que pasará por el Born Centre Cutural y en cuya cabecera se colocarán unas antorchas para pedir la libertad de los presos.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos