Torra amenaza con activar la declaración de secesión horas antes del inicio del juicio

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y su vicepresidente, Pere Aragonés (a la izquierda), durante la reunión de ayer del Govern. :: a. dalmau / efe/
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y su vicepresidente, Pere Aragonés (a la izquierda), durante la reunión de ayer del Govern. :: a. dalmau / efe

El independentismo afronta la causa que comienza hoy en el Supremo sin pactar una respuesta unitaria a una eventual sentencia severa

CRISTIAN REINO

Sin un líder de consenso y sin brújula. Así afronta el independentismo el juicio contra los dirigentes del 'procés', que comienza hoy en el Supremo y que marcará el futuro de las relaciones entre Cataluña y el resto de España.

Aún quedan meses de declaraciones en la vista, pero el secesionismo ya anticipa que la sentencia será dura. Es su forma de decir que el juicio es una farsa y una venganza contra el independentismo y que las sentencias están dictadas de antemano. Aunque los abogados insisten en reclamar la absolución de sus defendidos, los líderes del soberanismo se sitúan en el peor de los escenarios. Hace tiempo que negocian una respuesta unitaria a un eventual fallo condenatorio. Pero el acuerdo aún no ha sido posible.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, cuyo liderazgo está cada vez más cuestionado, abandera el sector duro junto al expresidente Puigdemont. Torra lanzó ayer advertencias a diestro y siniestro. «Si las sentencias son condenatorias, la justicia tendrá un problema», avisó a los jueces del Supremo. Además, amenazó con retomar la senda unilateral, la que ha llevado al banquillo a los doce dirigentes del 'procés'. Ni Esquerra ni el PDeCAT están a día de hoy a favor de la vía de la desobediencia y del choque, pero, aun así, el presidente de la Generalitat se mostró partidario de activar la declaración unilateral de independencia como respuesta a los fallos judiciales. «Tengo el mandato de hacer efectiva la república», dijo. Se trata de «seguir la misma estela» que el anterior Govern, añadió. La opción alternativa puede ser un nuevo 1-O. «Siempre he dicho que necesitamos una respuesta democrática sobre el derecho de autodeterminación», remató.

Sin adelanto electoral

Lo que descartó de plano es una convocatoria electoral como respuesta. Eso sí, está por ver cómo se resuelve la cita electoral de mayo (locales y europeas) y en qué posición llega cada partido al final del juicio. Esquerra sigue al alza en las encuestas y en el momento en que vea que es posible el 'sorpasso' a JxCat hará temblar la ya mermada estabilidad del Govern. Torra lidera la rama radical, que insiste en hablar en términos de república y de proceso constituyente, que reitera su intención de investir a Puigdemont y se resiste a aceptar el fracaso del proceso secesionista. El mismo sector que de momento ha impuesto su criterio en la negociación de los Presupuestos del Estado y que aboga por el 'cuanto peor, mejor', con la creencia de que una situación de máxima tensión en la política española le beneficia.

Pero la idea de hacer efectiva la república, que nadie ha detallado cómo se llevaría a cabo y que se presenta casi como la enésima forma de mantener viva la llama de la movilización, no concita en estos momentos un consenso pleno entre los independentistas. Ni mucho menos. Como muestra un botón. Desde hace una semana, activistas de la ANC se concentran a diario en la plaza Sant Jaume -tienen previsto hacerlo hasta el 1 de marzo- para exigir al Gobierno catalán que cumpla el mandato del 1-O. Sin embargo, a duras penas se reúnen más de una veintena de personas.

Amplios sectores del independentismo no están en estos momentos por repetir los episodios de octubre de 2017. Esquerra y el PDeCAT plantean que el movimiento necesita tiempo para ampliar la base y rearmarse. También para acabar de encontrar a los líderes que tomen el relevo de Puigdemont y Junqueras, enfrentados en lo personal y en lo ideológico desde octubre de 2017. El independentismo busca una hoja de ruta que aglutine al movimiento y que le permita recuperar una cierta unidad. Que será cada vez más complicada, pues la pugna entre ERC y la antigua Convergència irá a más, mientras el espacio heredero de CDC aún está por definirse con la Crida y el papel del PDeCAT.

El consenso brilla tanto por su ausencia que ni siquiera han conseguido pactar un portavoz conjunto en las defensas de los líderes procesados. A pie de Tribunal Supremo, Joan Ignasi Elena, exdirigente socialista, hablará a partir de hoy en nombre de los presos republicanos, mientras que quien lo hará por los neoconvergentes será Francesc Homs.

 

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