Sánchez tantea a populares y Ciudadanos antes de negociar con Iglesias la investidura

Casado y Sánchez, durante la reunión que mantuvieron en la Moncloa el pasado 6 de mayo. :: Emilio Naranjo / efe/
Casado y Sánchez, durante la reunión que mantuvieron en la Moncloa el pasado 6 de mayo. :: Emilio Naranjo / efe

El líder socialista comienza el martes los contactos y reconoce que no va a ser «tarea fácil» reunir los apoyos para la reelección

RAMÓN GORRIARÁNMADRID.

Pedro Sánchez tanteará este martes a PP y a Ciudadanos para que no bloqueen su investidura. Tiene nulas esperanzas en el primer caso y apenas alguna en el segundo, pero todo apunta a que esa vía conduce a un callejón sin salida. El líder socialista, sin embargo, quiere comprobar de primera mano su actitud, y después negociará con Unidas Podemos, «el socio preferente», aunque el Gobierno de coalición en el que se ha enrocado Pablo Iglesias sigue sin estar en sus planes.

El PSOE pretende aplicar a populares y liberales la misma medicina que les hizo tragar Mariano Rajoy en 2016. Hace tres años, los socialistas se enfrentaron a la tesitura de permitir la investidura del líder del PP o ir a unas terceras elecciones. Ahora, Sánchez pretende colocar a sus adversarios ante la encrucijada de facilitar su reelección o que tenga que recurrir a los independentistas para conseguirla. Pero el planteamiento cojea porque puede lograr la investidura sin Esquerra y JxCat. El dilema, por tanto, no es tal.

Sánchez lo que quiere es curarse en salud y que nadie le reproche que no recabó el apoyo de los constitucionalistas para gobernar. Aunque intentarlo sea un brindis al sol. «Si no queremos que el Gobierno dependa de los independentistas, PP y Ciudadanos tienen que hacer un ejercicio de responsabilidad», sentenció ayer la portavoz Isabel Celaá.

Los socialistas saben que tienen que buscarse los respaldos en otro sitio, sobre todo en el de Unidas Podemos. Sánchez hizo un primer guiño al recibir el martes en primer lugar a Pablo Iglesias, que, sin embargo, desdeñó la deferencia. La cosa es muy sencilla, sintetizó el líder morado, PSOE y Unidas Podemos tienen más votos en el Congreso, 165, que PP, Ciudadanos y Vox juntos, 147. A partir de ahí, dijo, «lo coherente» es un acuerdo y buscar otros apoyos o abstenciones para la investidura. Pero el problema, añadió, es que Sánchez prefiere «la jugada» con Ciudadanos.

Iglesias siguió encastillado en el Gobierno de coalición aunque en un tono cada día más «humilde». Está dispuesto a «transigir» y a tener una presencia «modesta» en el Consejo de Ministros. Pero la entrada en el Ejecutivo es irrenunciable porque un acuerdo programático, como quiere Sánchez, sin ministros que lo supervisen no sirve de nada. «En un papel -advirtió- se firma lo que haga falta», que luego el Gobierno ya verá lo que hace. Iglesias auguró una negociación «larga», con altibajos, pero al final «el sentido común se impondrá» y habrá coalición.

Sin mayoría alternativa

Una impresión que, por ahora, no se tiene en la Moncloa ni en la dirección del PSOE. Sánchez parte de una posición de fuerza para negociar porque no existe una mayoría alternativa en el Congreso. «O gobierna el PSOE o gobierna el PSOE», dijo el jueves tras recibir el encargo del Rey para la investidura. Lo admitió Albert Rivera -«Sánchez es el único candidato que puede formar Gobierno»- y Pablo Casado también lo dio por hecho. Aunque ambos le nieguen el pan y la sal. «Ya tiene mayoría. Ahora tiene que armarla», dijo el presidente de los liberales.

Ese es el problema, fraguar el acuerdo. Sánchez reconoce que «no va a ser tarea fácil». Buscar los apoyos necesarios en esa mayoría es como enfrentarse a un canasto de cerezas, tiras de una y llevas enganchadas varias. Pactar con Unidas Podemos cierra las puertas a Coalición Canaria, entenderse con los nacionalistas en Navarra implica olvidarse de los dos votos de Navarra Suma, acercarse a los soberanistas catalanes desata los demonios de la derecha y evapora las escasas posibilidades de entenderse con Ciudadanos en alguna comunidad. No hay acuerdos gratis, todos tienen coste político.

Sánchez comienza el martes las reuniones con Iglesias, Rivera y Casado, por ese orden, pero no será hasta la siguiente semana, una vez que se constituyan los ayuntamientos el 15 de junio y se despeje el panorama autonómico, cuando se intensifiquen los contactos. Conversaciones en las que, según la portavoz del Gobierno, no habrá exclusiones aunque habrá «otros formatos». El presidente en funciones se reserva para los líderes nacionales, con el PNV y los demás posibles socios la interlocución correrá a cargo del PSOE, aunque no es descartable, dicen en fuentes socialistas, que Sánchez también se implique con los nacionalistas vascos, sus seis votos valen su peso en oro.

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