Sánchez recurre ahora a los diputados que se abstuvieron con Rajoy para presionar al PP

PAULA DE LAS HERAS

Madrid. La ofensiva de Pedro Sánchez para intentar que el resto de partidos faciliten su investidura tuvo ayer un nuevo y controvertido episodio. Los diputados que el 29 de octubre de 2016 se abstuvieron en la investidura de Mariano Rajoy, tras una traumática batalla interna que acabó con la renuncia del hoy presidente del Gobierno, firmaron una carta en la que piden a los populares que respondan con «reciprocidad» a ese «sacrificio» que ellos estuvieron dispuestos a realizar para evitar el bloqueo institucional y unas terceras elecciones.

Al pie de la misiva, difundida desde Ferraz, aparecen los nombres de diputados a los que aquel gesto les costó el puesto y la carrera política una vez que Sánchez recobró la secretaría general frente a Susana Díaz cabalgando sobre su «no es no» a Rajoy. Están el exportavoz parlamentario Antonio Hernando, Eduardo Madina, Ignacio Urquizu, el andaluz Antonio Pradas... Pero también están el actual secretario de Organización, José Luis Ábalos, o la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, que en su día quiso dejar constancia en el diario de sesiones de que si se abstenía era solo «por imperativo».

El texto defiende todos los argumentos que los 'sanchistas' rechazaban hace tres años y por los que llegaron a tildar de «traidores» a los defensores de la abstención. En aquellos momentos, en paralelo a la investidura de Rajoy, se libraba en el PSOE una lucha por el poder y los ánimos estaban muy alterados. «Sufrimos el mayor desgarro que hemos vivido desde que recuperamos la democracia», describen los firmantes.

Decisión «honorable»

La decisión de permitir a Rajoy formar Ejecutivo se describe como un gesto de «responsabilidad y generosidad» no para con el líder del PP sino para con España. «Lo hicimos para acabar con una parálisis institucional que alcanzaba a toda nuestra democracia, incluyendo el funcionamiento mismo del Legislativo», dicen. Y ahora sostienen que el PP debería hacer lo mismo. «Es posible hacerlo y es honorable», remarcan en su última línea.

La respuesta del PP tardó poco en llegar. Ya el martes, tras su reunión con Sánchez en el Congreso, Pablo Casado había defendido que, si de verdad quiere, el líder del PSOE puede garantizarse la investidura sin la abstención del PP ni de los secesionistas. El PSN tendría que renunciar a gobernar Navarra gracias a Bildu y UPN prestaría sus votos en la Cámara baja. Pero esa es una vía cerrada por los socialistas.

El secretario general de los populares, Teodoro García Egea, fue más sarcástico y en un tuit aseguró que también está esperando la carta «motivada» del propio Sánchez y de los quince diputados socialistas que votaron 'no', entre los que se encuentran la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, la ministra de Defensa, Margarita Robles, la secretaria de Educación, Mariluz Martínez Seijo, miembro del equipo negociador de la investidura con Podemos.

Lo contradictorio del asunto también provocó malestar en el grupo parlamentario y entre los militantes del PSOE, según fuentes del partido. El más explícito a la hora de mostrarlo fue el diputado Odón Elorza, que defendió en Twitter su «no» como «un activo en la historia del PSOE y de su regeneración democrática».