Sánchez y Merkel escenifican su sintonía con un frente común en inmigración

Merkel y Sánchez, durante la rueda de prensa conjunta que ofrecieron ayer en Doñana. :: Marcelo del Pozo / reuters/
Merkel y Sánchez, durante la rueda de prensa conjunta que ofrecieron ayer en Doñana. :: Marcelo del Pozo / reuters

El presidente español y la canciller alemana acuerdan intensificar la ayuda europea a Marruecos en una cumbre informal en Doñana

ANDER AZPIROZ MADRID.

El abismo ideológico que les separa no ha impedido que Pedro Sánchez y Angela Merkel hayan iniciado de la mejor forma posible sus relaciones bilaterales. El presidente socialista y la canciller democristiana protagonizaron ayer su quinto encuentro en los apenas dos meses que el mandatario español lleva al frente del Ejecutivo. Atrás quedan la visita de Sánchez a Berlín en junio, dos cumbres de la UE y otra de la OTAN.

En cada una de las reuniones entre ambos líderes, la inmigración ha sido un elemento central de las conversaciones. No en vano, es un tema prioritario en la agenda de los dos países. Para España, porque en 2018 ha superado a Italia y Grecia como principal puerta de entrada a Europa. Para Alemania, porque la canciller atraviesa por su momento político más delicado a cuenta de su decisión de acoger a los refugiados huidos de las guerras de Siria, Irak o Afganistán.

Sánchez y Merkel insistieron en Doñana en que la inmigración ilegal no es un problema nacional sino de la UE. Pero los socios del Este hacen oídos sordos, por mucho que se repita este mensaje desde Madrid, Berlín, París o Lisboa. Si el presidente señaló que para ordenar los flujos migratorios hay que afrontar la situación desde posiciones compartidas, la canciller destacó que hay que apostar por soluciones europeas a problemas comunes. Pero, mientras en Doñana se hablaba de aunar esfuerzos, en Roma el ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, adelantaba que el 'Aquarius' -que ayer navegaba en las inmediaciones de la costa de Libia con 140 rescatados a bordo- nunca verá un puerto italiano. El destino futuro del barco de la ONG Médicos Sin Fronteras y sus tripulantes vuelve a ser así una incógnita.

Entre las medidas que desgranaron ayer Sánchez y Merkel para aliviar la presión sobre las fronteras de la UE se encuentra la cooperación con Túnez y Marruecos. Se trata de una receta que funcionó con Turquía, aunque fuese a costa de 3.000 millones de euros y un acuerdo muy criticado por las asociaciones de derechos humanos. En lo que respecta a Marruecos, Rabat ve del todo insuficiente los 25 millones de euros que la Comisión Europea ha desbloqueado para ayudar al control de sus fronteras. «Tenemos que intensificar la cooperación con Marruecos y Túnez porque son países que necesitan ayuda y son fronterizos», dijo Merkel. No obstante, de la reunión no salió ninguna cifra de dinero, el único aspecto sobre el que quieren hablar las autoridades marroquíes.

Frente al auge de la xenofobia -de la que son ejemplo el Frente Nacional francés, los griegos de Amanecer Dorado, los alemanes de Alternativa por Alemania o La Liga italiana- los mandatarios español y germana abogaron por resguardar los valores fundacionales de la UE. Y estos son, recordaron, el respeto de las libertades y los derechos humanos, lo que incluye la oposición frontal a cualquier forma de racismo.

Menores

La acogida y atención de los menores es una de las asignaturas pendientes de la inmigración ilegal, especialmente en España, donde Andalucía se encuentra desbordada. El Ejecutivo de Susana Díaz lleva semanas exigiendo un esfuerzo compartido al resto de las comunidades autónomas, que el pasado lunes se mostraron incapaces de alcanzar un reparto de cuotas. El presidente del Gobierno aseguró que, a primeros de septiembre, se producirá el acuerdo que con tanta insistencia reclama la Junta de Andalucía, que a día de hoy tutela a 3.700 menores que han llegado a sus costas no acompañados.

Pese a la magnitud del problema, Sánchez sacó ayer pecho por lo realizado desde que llegó a la Moncloa tras la moción de censura. «En solo dos meses, el Gobierno ha ideado un plan de choque para abordar la crisis migratoria destinando unos 30 millones de euros para fortalecer la acogida de los migrantes, así como establecer un mando único que coordine los flujos migratorios y combata las mafias», afirmó.

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