Sánchez anunciará el viernes la fecha de las elecciones tras el fracaso de los Presupuestos

El presidente del Gobierno se inclina por el 28 de abril, lo que le obligaría a disolver las Cortes el próximo 5 de marzo

PAULA DE LAS HERASPAULA DE LAS HERAS

No hubo sorpresas. El Congreso tumbó ayer los Presupuestos de Pedro Sánchez con los votos de PP, Ciudadanos y las dos fuerzas del secesionismo catalán que, en junio de 2018, impulsaron su llegada a la Moncloa, Esquerra y el PDeCAT. La legislatura está ya tocada de muerte, aunque aún podrán celebrarse dos plenos antes de que el jefe del Ejecutivo, que ayer abandonó el Hemiciclo a la carrrera y sin decir palabra, disuelva las Cortes el 5 de marzo. Esa es, al menos, la previsión con la que trabajan en el Gobierno y en el PSOE. De acuerdo con ese calendario, las elecciones generales tendrán lugar el 28 de abril, un mes antes de las europeas, autonómicas y municipales.

Ni los intentos de última hora de Pablo Iglesias de disuadir a Esquerra para que retirara su enmienda en la tarde del martes ni las advertencias del PNV, que incluso 'in extremis', desde la tribuna, reprochó ayer a los secesionistas que no se elevaran sobre lo coyuntural para «hacer política». Nada sirvió para impedir lo que ya el viernes pasado el Gobierno había asumido como inevitable. «Siempre hay que intentar reconocer cuáles son los límites del interlocutor», dijo casi como un lamento Aitor Esteban a los partidos catalanes.

El viernes, tras la reunión del Consejo de Ministros y con el Rey ya de vuelta en España tras su viaje a Marruecos, Sánchez comparecerá para anunciar su decisión definitiva sobre la fecha electoral, pero en su entorno no muestran el más mínimo atisbo de duda sobre cuál será. Aunque el 28 de abril implique poner la maquinaria del partido a trabajar en plena Semana Santa para tratar de llegar a un electorado inmerso en un clima de fiesta o recogimiento ajeno a la política. «La campaña ya está hecha -alegan- y, además, aún nos quedará otra semana para animarla antes del domingo».

El PSOE cree que la premura juega a su favor y coge a PP y Ciudadanos con el pie cambiado

En la dirección del PSOE están convencidos de que con esta decisión -totalmente contraria a la idea de aguantar sin Presupuestos, que el propio Sánchez alimentó durante un tiempo- cogen con el pie cambiado a sus rivales del PP y Ciudadanos. Sostienen, además, que ambos partidos han quedado atrapados en «dos fotos» malas: la del domingo, en la manifestación que convocaron contra la «traición» de Sánchez a España y la de ayer, votando junto a los secesionistas en contra de unas cuentas que elevan al 57% el gasto social.

Confusión

La concentración -en la que participaron 45.000 personas, según la Delegación de Gobierno y 200.000 según los asistentes- se quedó, a su juicio, muy lejos de las expectativas creadas y, además, contribuyó a generar confusión entre el electorado conservador sobre quién es realmente el líder de la derecha, si Casado, Rivera o el presidente de Vox, Santiago Abascal. Creen, en cambio, que a los suyos, a los progresistas, la imagen les mueve a actuar y a no quedarse en casa, como ocurrió en las elecciones del 2 de diciembre en Andalucía.

El veto conjunto a los Presupuestos, por otro lado, desmonta, según su planteamiento, el relato puesto en marcha por los dos principales partidos de la oposición sobre las cesiones a «los que quieren romper España». Las redes sociales se llenaron ayer con mensajes en los que los socialistas preguntan por el «pacto secreto con el independentismo». «Algunos que han insultado al presidente deberían pedirle perdón», dijo incluso el jefe del Ejecutivo extremeño, Guillermo Fernández-Vara.

En el tiempo que queda de legislatura, al Ejecutivo se le quedarán muchas cosas en el tintero. Al menos, le dará tiempo a terminar el procedimiento adminitrativo para la exhumación de Franco, una de sus medidas estrella, en el Consejo de Ministros del viernes; aunque está por ver si el Tribunal Supremo no suspende cautelarmente el traslado del cuerpo a petición de la familia. Pero otros asuntos de índole social contenidos en los Presupuestos -el aumento en un 60% de las partidas para dependencia y en un 10% de las becas , los 220 millones de euros contra la violencia de género o la recuperación de la prestación para parados de 52 años- pasarán a formar parte de su programa electoral. Por eso los socialistas creen también que es bueno que lafecha electoral no esté lejos del debate de ayer.

Resistencia y suerte

No todos en el partido, sin embargo, muestran la misma confianza sobre la idoneidad del día por el que se inclina el jefe del Ejecutivo. Ni creen que el moderado éxito de la manifestación del domingo signifique que la derecha no está movilzada ni consideran que el veto de los independentistas contrarresta del todo la idea de que durante su mandato Sánchez ha sido demasiado laxo con ellos. En todo caso, admiten que encontrar el momento «bueno» es poco menos que misión imposible. Y no es que piensen que están abocados a un descalabro. «A parte de resistir -dice un diputado socialista ducho en sociología-, Pedro tiene suerte, así que a lo mejor le sale bien».

Los sondeos indican que el PSOE mejorará sus resultados y es probable que logre aglutinar el voto útil de la izquierda, especialmente, ahora que Podemos está en horas bajas. Lo difícil será formar una mayoría de Gobierno, una tarea que PP, Ciudadanos y Vox unidos parecen tener con los datos actuales más fácil. «Es el momento de un Frente Popular», esgrimen aun así en Ferraz.

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