PP y Cs reprochan a Batet una actitud «cómplice» con el independentismo

Rull, Turull y Sànchez miran a Rivera después de que Batet le negase el uso de la palabra. :: o. chamorro/
Rull, Turull y Sànchez miran a Rivera después de que Batet le negase el uso de la palabra. :: o. chamorro

Casado denuncia «tratos ocultos» entre el PSOE y los secesionistas y exige la suspensión inmediata de los diputados presos

NURIA VEGA MADRID.

Era el de ayer el primer pleno en el que los tres partidos de la derecha coincidían en el hemiciclo. Y PP, Ciudadanos y Vox, estilos distintos, compartieron el mismo reproche a Meritxell Batet en su estreno como presidenta del Congreso. Las múltiples fórmulas empleadas por los diputados de Esquerra y Junts per Catalunya -Oriol Junqueras se refirió a sí mismo como «preso político»- para acatar la Constitución pusieron en pie a la oposición. Hasta el punto de que Pablo Casado llegó a censurar a la dirigente socialista una actitud «condescendiente e incluso cómplice de un intento de blanqueamiento de delitos muy graves contra la Constitución».

El PP vio en la sesión parlamentaria de ayer un argumento más para la tesis con la que pide el voto en los comicios autonómicos y municipales del domingo. El intercambio de palabras entre Junqueras y Pedro Sánchez en su saludo en la Cámara o el aval de Batet a las expresiones heterodoxas para prometer el cargo sirvieron al líder de la formación conservadora para volver a alertar sobre supuestos «tratos ocultos» e inconfesables en campaña que intuye entre el Gobierno en funciones y el independentismo.

«La historia de España no merece este escarnio -protestó finalizado el pleno-. Un hemiciclo que aún tiene como vestigios de un golpe de Estado en el techo ciertos orificios de bala no merece este espectáculo, y esto es lo que nos espera si no se logra hilvanar un cambio de rumbo en las próximas elecciones del 26 de mayo». Lo hizo en el Escritorio, frente al salón de plenos en el que Albert Rivera había pedido la palabra para advertir sobre los secesionistas.

Los populares rescatan su iniciativa para regular la fórmula de acatamiento de la ConstituciónRivera se dirige a la presidenta del Congreso: «Esta Cámara merece que usted nos defienda»

El presidente de Ciudadanos optó por no esperar a que concluyera la sesión y apeló al artículo 72 del reglamento del Congreso para poder intervenir y reclamar a Batet su mediación después de que la expresión «presos políticos» se repitiera en el hemiciclo. «Personas que han atacado las instituciones del Estado han venido a volver a humillar a los españoles. ¡No lo vais a lograr! -se dirigió a los independentistas antes que a la presidenta- No lo lograrán, pero esta Cámara merece que usted nos defienda». No hubo lugar y desde su formación afearon a la también exministra de Política Territorial su «complicidad» con los secesionistas.

A golpes contra el escaño

Mientras, Vox optó por el ruido, las palmadas contra el escaño, para tapar aquellos juramentos que, según su perspectiva, podían vulnerar los derechos de los españoles. El nuevo portavoz en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, justificó la protesta «expresiva» de los suyos y no entendió que pudiera generar controversia. «A mí me sorprende que a usted le sorprenda que Vox haya dado un golpe en la mesa cuando lo que se estaba produciendo era un insulto a todos los españoles», respondió a la prensa. Y, como las otras dos formaciones de la derecha, la suya reclamó por escrito a la Mesa recién constituida la suspensión inmediata de Junqueras, Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull como diputados. Vía reglamento del Congreso, añadió el PP, o vía Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Pablo Casado solicitó también a Batet revisar los juramentos tras una sesión que consideró una «vergüenza» tanto «nacional» como «internacional». Dejó así en el aire, y Vox lo haría poco después, la posibilidad de que algunos secesionistas no hubiesen culminado el proceso de acatamiento de la Carta Magna correctamente. «No se puede adquirir la condición como parlamentario cuando se insulta a la institución a la que se pretende representar», explicó.

El PP se propuso, además, rescatar una de sus promesas electorales y anunció el registro de una iniciativa para regular las fórmulas de juramento en el futuro, de manera que no respondan a una mera cuestión protocolaria.

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