Las relaciones entre JxCat y Esquerra tocan fondo tras los pactos locales

Los dirigentes de JxCat Ferran Bel y Elsa Artadi, ayer, en Barcelona ::  Andreu Dalmau / efe/
Los dirigentes de JxCat Ferran Bel y Elsa Artadi, ayer, en Barcelona :: Andreu Dalmau / efe

Los nacionalistas piden a sus socios revertir todos sus pactos con el PSC mientras los republicanos les ofrecen la Diputación de Barcelona

CRISTIAN REINOBARCELONA.

Los pactos provinciales y municipales han ahondado la ya profunda crisis en las relaciones entre JxCat y Esquerra y que amenaza con llevarse por delante el Ejecutivo catalán y dar por finiquitada la legislatura de Quim Torra, que solo lleva un año al frente de la Generalitat. Su mandato ha estado marcado desde el primer día por la división entre los secesionistas, a los que solo une la reivindicación por la puesta en libertad de los dirigentes encarcelados y la lucha «antirrepresiva», según su terminología. Pero si con nueve dirigentes en prisión no son capaces de mantener un mínimo de unidad, en cuanto la situación no sea tan enrevesada en la política catalana, JxCat y ERC no tendrán demasiadas cosas en común. Es lo que ocurría con Esquerra y CiU cuando no existía el 'procés'.

Quim Torra y Pere Aragonès pactaron hace meses, tras la primera crisis de calado de la legislatura -provocada por la negativa de los republicanos a volver a investir a Puigdemont- mantenerse unidos hasta la sentencia del Supremo. La respuesta al fallo puede que sea lo último que pacten los independentistas. Mientras tanto, mantendrán el actual escenario, calificado por los propios soberanistas como el más delicado en mucho tiempo. «Hemos tocado fondo», «estamos más fracturados que nunca», admitió ayer la diputada de JxCat, Elsa Artadi.

Los 'neoconvergentes' creen que todo lo que está pasando se podría haber evitado si ERC hubiera aceptado desde el primer día pactar listas unitarias en las elecciones. He aquí una de las pugnas por el relato que marcará los próximos meses. Ambas formaciones se esforzarán en presentar a su adversario como el responsable de haber hecho saltar por los aires la unidad del independentismo. La manifestación de la Diada del 11-S de este año, de hecho, no pondrá el foco en el Gobierno de Madrid, como en los años anteriores, sino que la principal reivindicación será interna para pedir unidad. La brecha entre el secesionismo civil y el institucional se hace cada vez mayor.

Tras la crisis provocada por el pacto entre JxCat y el PSC para que los socialistas gobiernen la Diputación de Barcelona, unos de sus feudos históricos, las dos formaciones secesionistas volvieron ayer a sentarse en una mesa para intentar (sin éxito) reconducir la crisis. Sobre la mesa se pusieron dos propuestas. Esquerra pidió a JxCat que rompa el pacto con los socialistas en la Diputación de Barcelona. A cambio, los republicanos se mostraron incluso dispuestos a ofrecer la presidencia de la Diputación a los 'neoconvergentes'. En los comicios del pasado 26-M, ERC y el PSC obtuvieron 16 escaños cada uno en la Diputación Provincial por siete de JxCat.

Ofertas desdeñadas

El partido de Carles Puigdemont, mientras, propone a los republicanos revertir todos los pactos suscritos con el PSC, que superan la cincuentena de municipios. JxCat pone el foco en Sant Cugat del Vallès (Barcelona), Tárrega (Lleida) y Figueras (Girona), en manos de ERC gracias a los socialistas después de décadas de Gobiernos convergentes. De momento, pocos avances. JxCat desdeñó la oferta de presidir la Diputación, y Esquerra cree que no es posible reconfigurar equipos municipales elegidos hace días.

Tienen, en cualquier caso, hasta el jueves para reconducir la situación. Ese día se vota la Presidencia de la Diputación de Barcelona, una pieza muy importante en el engranaje institucional catalán. Sin el Ayuntamiento de Barcelona ni la Diputación, el secesionismo ya no podrá realizar escenificaciones de apoyo institucional unánime.

JxCat y ERC llamaron a la calma y a la serenidad después de la tormenta dialéctica y el cruce de reproches de este fin de semana. No solo chocan en los acuerdos de gobierno en municipios y consejos comarcales, sino sobre todo en la estrategia a seguir en la etapa posterior a la sentencia del Supremo. Esta disparidad de criterios es palpable en la respuesta que Quim Torra busca pactar al fallo del tribunal entre los diferentes actores del independentismo.