El PSOE presiona a PP, Ciudadanos y Podemos con la repetición de las elecciones

Ábalos reclama a Casado, Rivera e Iglesias que voten con «responsabilidad» en la investidura de Sánchez

RAMÓN GORRIARÁNMADRID.

Los socialistas pisan fuerte de entrada en la negociación de la investidura de Pedro Sánchez y presionaron a PP, Ciudadanos y Unidas Podemos con una repetición de las elecciones si no fructifica. Pablo Iglesias, Albert Rivera y Pablo Casado llegarán con la advertencia en el bolsillo a las reuniones que mantendrán hoy en el Congreso con el líder del PSOE. Sánchez quiere que el PP y Ciudadanos, o uno de ellos, se abstengan, y que Unidas Podemos desista del gobierno de coalición. Ninguno dio señales ayer de que vaya a recular.

El número tres del PSOE preparó sin sutileza el terreno para las citas con Iglesias, por la mañana, y con Rivera y Casado, por la tarde. Para José Luis Ábalos, la única alternativa a «una investidura viable es la repetición de las elecciones». Y no hay que olvidar, añadió José Luis Ábalos, que «las urnas tienen memoria». La táctica de Mariano Rajoy en 2016. Por si quedaban dudas, Ábalos recordó que hace tres años los socialistas se abstuvieron para permitir la reelección del líder del PP y pagaron el precio de una crisis interna gigantesca que se llevó por delante al propio Sánchez. Lo hicieron en aras del «interés de España» que reclamaba Rajoy. Pues bien, sentenció el secretario de Organización socialista, «esa España es la misma y las reglas del juego son las mismas».

Si el PSOE parte de una posición de fuerza en la negociación, PP, Ciudadanos y Unidas Podemos no son menos. El secretario general de los populares dijo con todas las letras que su partido «cierra la puerta» a la investidura y hará lo que esté su mano para «dificultar» la reelección de Sánchez. Teodoro García-Egea desautorizó así de arriba abajo a su candidata a presidir la Comunidad de Madrid, que aventuró la posibilidad de una abstención de su partido para que Sánchez no tenga que apoyarse en «los independentistas (catalanes) y el entorno político de ETA (EH Bildu)». Para que no quedaran dudas, Egea hizo suyo el «no es no» de Sánchez a la investidura de Rajoy.

Una posición que para los socialistas demuestra «incapacidad política» porque una cosa son las campañas, en las que se anuncian vetos y otras medidas, pero mantenerlos después es «obstruccionismo». Ábalos recordó que el PSOE dobla en diputados al PP, que es la segunda fuerza, y como tal debe hacer «una buena lectura de los resultados electorales» y actuar «con responsabilidad». Lo mismo, añadió, que Ciudadanos. La alusión a los liberales obedeció a que su secretario general, José Manuel Villegas, también advirtió ayer al PSOE de que no espere ni su voto favorable ni su abstención, y no pretenda poner la pelota en su tejado porque está en el suyo.

Investidura y gobernabilidad

El número tres de los socialistas, que formará parte del equipo negociador de la investidura con la vicepresidenta Carmen Calvo, y la portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, apuntó que esas negativas conducen a un callejón sin salida. Además, a su entender, son un ejercicio de incoherencia porque PP y Ciudadanos han organizado su estrategia de oposición alrededor de las supuestas «concesiones» del PSOE a los independentistas, y con su negativa a facilitar la investidura abocan a los socialistas a entenderse con ellos.

Ábalos dejó claro con sus esfuerzos dialécticos que la preferencia del PSOE es la abstención de PP y Ciudadanos, o de ambos, porque el gobierno de coalición que reclama Iglesias tiene cada día menos visos de cristalizar. Esa fórmula, sentenció, «ni nos resuelve la investidura ni nos garantiza la gobernabilidad». Cosa distinta, dijo, sería que «tuviéramos la mayoría absoluta». Entre PSOE y Unidas Podemos suman 165 escaños.

Pero Iglesias no va a tirar la toalla a las primeras de cambio, y dejó caer que si no hay coalición tampoco habrá apoyo en la investidura. Si Sánchez llega a un acuerdo «con la derecha», señaló ayer en TVE, no habrá nada que decir por su parte. «Pero si le dicen que no -subrayó- nuestros 42 diputados no se regalan».

Así están las cosas en puertas de los primeros contactos para la investidura. Con los cuatro grandes partidos de ámbito nacional encastillados en posiciones de máximos. Alguien tendrá que cambiar para que la repetición de las elecciones no sea una realidad en otoño.

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