El PSOE lucha contra la desmovilización y llama a «rematar el trabajo» del 28-A

Los socialistas retoman la actividad de campaña con actos dedicados a la figura de su exsecretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba

PAULA DE LAS HERAS

Madrid. El PSOE tiene muy claro cuál es el riesgo al que se enfrenta en la recién iniciada triple campaña para las elecciones europeas, municipales y autonómicas del día 26 y es la desmovilización. El patinazo de Susana Díaz en las andaluzas del 2 de diciembre, la efervescencia de Vox y la radicalización del discurso de Pablo Casado ayudaron a los socialistas a inocular en el electorado de izquierdas e incluso en el de centro la inquietud ante una posible victoria de «las tres derechas» en vísperas de las generales. Pero el 28 de abril, aun con un resultado excelente para una formación que en la última convocatoria había obtenido sólo un 0,2% del voto, el partido de Abascal quedó por debajo de las expectativas generadas, 10,26% y 24 escaños, y Pedro Sánchez se erigió como el único presidente del Gobierno posible.

Los socialistas aspiran a ganar las europeas y las municipales, a mantener todos sus gobiernos autonómicos y a desbancar al PP en plazas en las que aún retiene el poder, la más significativa, Madrid, donde el PSOE no gobierna desde hace 24 años. Pero si la participación no es semejante a la de las generales, el objetivo peligra y Sánchez puede encontrarse con una oposición fiera articulada desde los territorios. O eso tratan de argumentar en Ferraz, porque lo cierto es que el CIS publicado esta semana dibuja un escenario muy favorable para los presidentes del partido, que en casos como el del extremeño Guillermo Fernández Vara o el del castellano-manchego Emiliano García-Page rozan la mayoría absoluta. «No sé si esto no ayuda», admitía un barón este sábado.

La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, advirtió ayer en un mitin en Fuenlabrada (Madrid), el primero después de que la dirección del partido suspendiera la campaña en señal de duelo por el fallecimiento de Alfredo Pérez Rubalcaba, de que los mismos motivos que llevaron a votar al PSOE el mes pasado siguen vigentes ahora. «El 26 de mayo tenemos que acabar el trabajo que empezamos el 28 de abril», remarcó.

Sánchez reconoce que nadie en la dirección actual encarna las siglas del partido como su antecesor

La «izquierda bonita»

La dirigente también cuestionó el giro hacia la moderación emprendido por el líder del PP tras el batacazo electoral que le llevó a perforar el suelo de partido hasta un 16,7% del voto, respecto al 33% logrado por Mariano Rajoy en 2016, y a perder más de la mitad de los escaños con los que contaba su grupo (de 137 a 66). «Esos cambios drásticos en 24 horas no son creíbles», adujo. Además, trató de conjurar otro peligro que su formación ya detectó hace unas semanas, el de que una parte sustancial del electorado progresista se vea seducido por el discurso de la «izquierda bonita», es decir, de los de Pablo Iglesias, y advirtió de que sólo el PSOE es la «izquierda útil».

En principio, Pedro Sánchez tiene intención de involucrarse en esta contienda como en la suya propia y recorrerá todos los territorios, aunque la muerte el viernes de su antecesor en el cargo le llevó a suspender su participaciónen los actos programados para el fin de semana en Barcelona, Zaragoza y Logroño y ayer prefirió dedicar también la jornada a su memoria. El jefe del Ejecutivo solo fue visto para firmar en el libro de condolencias que se habilitó el viernes en honor del exvicepresidente y exministro del Interior. «Tú, como nadie de los que estamos hoy al frente del partido, encarnas lo que el PSOE ha representado y significa para este país», escribió al hombre del que en los últimos tiempos se encontraba muy distanciado.

En todos los mitines celebrados por los socialistas a lo largo de la jornada se glosó igualmente la figura de Rubalcaba, convertido dramáticamente en activo electoral.