El presidente se centra en su agenda internacional antes de la investidura

El núcleo duro de Sánchez se queda en España mientras él viaja a la cumbre del G-20 en Osaka, donde negocia los altos cargos de la UE

JOSÉ MARÍA CAMAREROOSAKA (JAPÓN).

Pedro Sánchez va a centrarse este fin de semana en dos de sus compromisos internacionales más relevantes, que se han colado en plenas negociaciones para afrontar su investidura. Desde ayer participa en la Cumbre del G-20 que tiene lugar en Osaka (Japón) y mañana se desplazará a Bruselas, donde se celebrará un Consejo Extraordinario de la Unión Europea vital para el futuro del club comunitario. En este paréntesis exterior, Sánchez aparcará la cuestión de su investidura y será ya el próximo martes cuando se reúna con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, para fijar el calendario definitivo.

Con los distintos escenarios a los que puede enfrentarse sobre la mesa y con la votación para su designación como jefe del Ejecutivo más en el aire que nunca, los colaboradores más cercanos al presidente, como su secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, o el jefe de Gabinete, Iván Redondo, se han quedado en Madrid. Se mantendrán al tanto de la actualidad para actuar ante cada puerta que se pueda abrir o cerrar en el nuevo laberinto en el que se encuentra la política española tras las generales del 28 de abril.

Uno de los temas que previsiblemente tratará Sánchez durante su estancia en Japón será el reparto de cargos en el ámbito de la UE, con la presidencia de la Comisión Europea y la del Europarlamento a la cabeza. El jefe del Ejecutivo no abordó este asunto en la reunión que mantuvo antes del inicio de la cumbre del G-20 con los líderes europeos, ya que será un acuerdo que se tratará formalmente el domingo en Bruselas. No obstante, fuentes de Moncloa apuntan que sí lo hará en otros «encuentros informales», como el que ya mantuvo con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

El jefe del Ejecutivo saludó ayer a Trump y se entrevistó con Sebastián Piñera y Mauricio Macri

Serán conversaciones de gran trascendencia para España. Tras las europeas de mayo, el PSOE se ha convertido en la primera fuerza de la socialdemocracia europea y el Gobierno quiere que ese resultado se traduzca en puestos de responsabilidad dentro del organigrama comunitario. Los ministros Josep Borrell y Nadia Calviño son los dos nombres que más suenan para ocupar una comisaría de especial peso político o económico, aunque Sánchez deberá pelear a lo largo de este fin de semana por conseguirla.

A lo largo de ayer, el jefe del Ejecutivo mantuvo varias reuniones bilaterales en la ciudad nipona. Protagonizó un saludo protocolario con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. También conversó unos minutos con el anfitrión de la cumbre, el presidente de Japón, Shinzo Abe. Además, en un breve encuentro, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, le agradeció la detención en Sevilla de un militar de este país que viajaba en su avión de reserva y que llevaba una maleta con 39 kilos de cocaína. Se entrevistó, además, con otros líderes de América Latina como el chileno Sebastián Piñera o el argentino Mauricio Macri.

Defensa del multilateralismo

Según informaron fuentes de Moncloa, el presidente acude al que es el principal foro de gobernanza económica global -España es invitada permanente a un club que reúne el 85% del PIB mundial- con el objetivo de trasladar un mensaje de confianza sobre la capacidad del sistema multilateral para aliviar las actuales tensiones comerciales a causa de las guerras abiertas por la Administración Trump con China o la UE.

Desde el Gobierno también se señaló que Sánchez impulsará una declaración ambiciosa en materia de lucha contra la «emergencia climática», la igualdad de género, el empleo digno, la fiscalidad digital justa o la lucha contra la corrupción internacional.