Podemos media entre el Ejecutivo y los soberanistas

La formación de Pablo Iglesias luchará «a brazo partido» para que PDeCAT y Esquerra retiren sus enmiendas a la totalidad

ANDER AZPIROZ

madrid. Podemos no tira la toalla. La formación que lidera Pablo Iglesias tratará de mediar hasta el último minuto para que Gobierno e independentismo alcancen un acuerdo que permita, al menos, tramitar los Presupuestos. El partido morado goza de una posición privilegiada entre ambas partes. Por un lado sostiene en el Congreso al Ejecutivo y por el otro su defensa del derecho de autodeterminación le abre todas las puertas de las fuerzas soberanistas.

En cualquier caso, en Podemos no se respira optimismo. Las posibilidades de éxito, señalaron ayer los portavoces Pablo Echenique y Noelia Vera, pasan por crear una mesa de partidos que presida un relator neutral. Para hacerla realidad, los dirigentes podemistas pidieron valentía a Pedro Sánchez. «No hay que poner líneas rojas y cuando uno se sienta a negociar tiene que estar dispuesto a escuchar a la otra parte, y hacer concesiones», defendió Vera.

En cualquier caso, desde Podemos se insiste en pedir generosidad a Esquerra y PDeCAT para apoyar unas cuentas del Estado que son las más sociales en años, algo que pasa necesariamente por retirar las enmiendas a la totalidad presentadas. Para que lo hagan, Echenique se comprometió a que su partido luchará «a brazo partido» de aquí a la votación del próximo miércoles. «Los partidos independentistas no deberían utilizar las mejoras de la vida de los catalanes también como moneda de cambio para sus reclamaciones», añadió el secretario de Organización.

Íñigo Errejón se mostró este lunes especialmente crítico con el Gobierno, al que acusó de crear una polémica innecesaria a cuenta de la figura del relator. «No nos enredemos, diálogo con mesa o sin mesa, hay que hablar como sea», señaló en una entrevista a Onda Cero. El exnúmero dos de Podemos también criticó que el secesionismo trate de imponer todos sus puntos en la negociación, sin ceder un ápice en sus pretensiones en ningún momento.