El pederasta de los Maristas de Barcelona, condenado a 21 años de cárcel

Joaquín Benítez, exprofesor del colegio Maristas de Sants, entra encapuchado a una sesión del juicio. :: Alejandro García / efe/
Joaquín Benítez, exprofesor del colegio Maristas de Sants, entra encapuchado a una sesión del juicio. :: Alejandro García / efe

El tribunal «sospecha» que la dirección del centro tuvo conocimiento de las conductas «perversas» y «odiosas» de Joaquín Benítez

CRISTIAN REINO BARCELONA.

La Audiencia de Barcelona condenó ayer a 21 años y nueve meses de prisión a Joaquín Benítez, exprofesor de gimnasia del colegio de los Maristas de Les Corts de Barcelona, por haber abusado sexualmente de cuatro de sus alumnos entre 2006 y 2010. La condena, que no implica el ingreso inmediato del pederasta en la cárcel, es por cuatro delitos de abusos sexuales, dos de ellos de forma continuada. Benítez, que en el juicio solo admitió haber abusado de dos de las cuatro víctimas que le denunciaron, deberá pagar una indemnización total de 120.000 euros entre los cuatro chicos.

Además de la condena de prisión, la Audiencia impone una inhabilitación para el ejercicio de la profesión docente de trece años y ocho meses y una orden de alejamiento y prohibición de comunicación respecto de las víctimas. La Fiscalía pedía 22 años de cárcel, mientras que la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona reclamaron 35 y 26 años de prisión, respectivamente.

La sentencia da por probado que el acusado aprovechó su condición de profesor de educación física de un centro escolar religioso de Barcelona, donde trabajó entre los años 1999 y 2011, para abusar de cuatro alumnos en varias ocasiones. Les hizo tocamientos, masturbaciones y felaciones. Según recoge el fallo, disponía de un despacho propio, con una camilla, en la que llevaba a los alumnos para realizarles masajes que aliviaran posibles lesiones deportivas. Era en estas circunstancias cuando abusaba de las víctimas sin su consentimiento, «aprovechando su ascendencia y jerarquía como profesor, y de la confianza que los alumnos tenían por ello depositada en él», según el texto judicial. La sentencia afirma que los hechos que sufrieron las víctimas (que por entonces tenían entre 13 y 15 años) constituyeron una experiencia «vital negativa en un momento en que todavía no tenían desarrollada su personalidad, y que como tal ha condicionado cómo son ahora de adultos». «De manera que hoy son los hombres que son, en parte, por haber padecido la conducta del acusado. Y ello no tiene precio ni reparación posible», según los jueces.

«El daño infligido -añade el fallo judicial- nada tiene que ver con lesiones físicas o las secuelas asociadas a la recuperación u hospitalización. En este caso se ha condicionado el desarrollo de la personalidad de cuatro menores de edad por la comisión de un hecho perverso y odioso que supuso su primera experiencia sexual y que ha incidido, en consecuencia, de forma permanente en su vida».

La sentencia también condena a la Fundación Champagnat, propietaria del centro, como responsable civil subsidiaria. Sin embargo, el fallo no puede dar por probado que los Maristas encubrieran a Benítez, como mantuvo la Fiscalía durante el juicio. «A lo más que esta sala puede llegar es a tener sospechas, pero no la certeza, de que la dirección del centro y la dirección de la institución tuvieran conocimiento concreto de las conductas cometidas por Joaquín Benítez», detalla la Audiencia.

El caso Benítez fue el primer escándalo de pederastia destapado en el seno de un centro católico. Trascendió a raíz de la denuncia del padre de uno de los menores, Manuel Barbero, después de que su hijo le desvelara que había sido abusado por Benítez. Los casos que se han conocido desde entonces han puesto contra las cuerdas a la Iglesia catalana. Se han conocido escándalos de pederastia en los Maristas de Mataró, en la abadía de Montserrat, en la parroquia de Vilobí d'Onyar, en los claretianos de Barcelona o en los jesuitas de Sarrià, entre otros.

La Fiscalía dijo durante el juicio que por el 'caso Benítez' había 20 denuncias, aunque solo cuatro de ellas tuvieron recorrido penal (y ahora condena), pues los delitos habían prescrito. Barbero habló ayer de 70 posibles víctimas. Además, reclamó a la Fiscalía que abra una investigación contra los Maristas: «Esto no puede quedar impune». Los abogados de las cuatro víctimas instarán a que Benítez ingrese en prisión de forma inmediata pues hay riesgo de fuga.