Pastor invita al presidente catalán a defender sus propuestas en el Congreso

Artur Mas y Carles Puigdemont comparecen ayer tras su reunión en Waterloo ::  Olivier Hoslet / efe/
Artur Mas y Carles Puigdemont comparecen ayer tras su reunión en Waterloo :: Olivier Hoslet / efe

Torra se lo piensa, pero Puigdemont aconseja a su sucesor que desconfíe de la oferta de la presidenta de la Cámara

RAMÓN GORRIARÁN

madrid. La presidenta del Congreso animó al presidente de la Generalitat a que en lugar de hacer sus propuestas para Cataluña en un teatro las exponga en la Cámara baja, que es «donde tiene que hablar». Quim Torra no dio un portazo a la invitación, pero pidió «más detalles» sobre el formato de la oferta. Carles Puigdemont, en cambio, aconsejó a su sucesor desconfiar porque propuestas que «caben en el espacio de un tuit» no aportan nada para resolver «el conflicto político» de Cataluña.

La historia se repite. En junio de 2017 fue Mariano Rajoy el que invitó a Puigdemont a defender sus planteamientos en el Congreso. Tras un tira y afloja de varias semanas, con intercambio epistolar incluido, el entonces presidente de la Generalitat declinó la oferta porque sospechó que era una encerrona, al estilo, dijo, de la que se preparó al lehendakari Juan José Ibarretxe el 2 de febrero de 2005, cuando acudió a la Cámara a exponer su propuesta soberanista para Euskadi. Pero Torra, según explicó ayer la portavoz de su Gobierno, no está cerrado. «Estamos abiertos a escuchar todo lo que sea debate y diálogo», comentó Elsa Artadi tras la reunión semanal del Govern.

Ana Pastor, horas antes de que el presidente de la Generalitat expusiera sus planes en el Teatre Nacional de Catalunya, invitó a Torra a comparecer en el Congreso. «En el Parlamento -subrayó- siempre debe haber espacio para todos los planteamientos» con el único requisito de que estén «dentro de la ley». Torra, explicó la presidenta del Congreso, puede exponer sus argumentos pero también deberá «escuchar» a los grupos parlamentarios que no estén de acuerdo con sus ideas. El diálogo, prosiguió, siempre es bueno, sobre todo si se plantea «dentro de las instituciones».

La invitación de Pastor contrastó con la línea de extrema dureza contra Torra que ha impuesto Pablo Casado desde que se convirtió en el nuevo líder del PP. Aunque dentro del partido no hubo comentarios sobre el paso de la presidenta del Congreso y exministra con José María Aznar y Mariano Rajoy, el escepticismo sobre la respuesta a la invitación era absoluto.

Los independentistas, en cambio, no descartaron una respuesta positiva para dejar en evidencia que quienes rechazan el diálogo no son ellos. El portavoz de Esquerra en el Congreso, Joan Tardà, animó a Torra a coger el guante porque «cuando uno cree que sus posiciones son legítimas y democráticas, debe expresarlas en todas partes». Su homólogo del PDeCAT, Carles Campuzano, tampoco descartó que el presidente catalán acepte, y alabó la oferta porque a su entender quiere decir que Pastor «está dispuesta a hablar de independencia, de Estado propio y autodeterminación».

«Más detalles»

El presidente catalán se dejó querer y, a través de su portavoz, pidió «más detalles» antes de responder. «No sabemos si la idea es que haya un (pleno) monográfico sobre la situación catalana» u otra cosa, señaló Artadi. El presidente de la Generalitat, insistió la portavoz, está abierto a «escuchar todo lo que sea debate y diálogo» aunque puntualizó que la oferta procede del PP y el que gobierna es el PSOE, y habrá que ver «qué piensa».

Puigdemont, en cambio, no se hace ilusiones porque hay ofertas que «caben en el espacio de un 'tuit' y luego no tienen desarrollo». Señaló que la contestación a la oferta no es asunto suyo sino de «los líderes catalanes», aunque su impresión es que se trata de «un anuncio» sin mayor trascendencia y sin ninguna voluntad por parte del que invita de que se lleve a efecto.

Como tampoco tienen trascendencia, a su entender, las palabras del presidente del Gobierno sobre un referéndum sobre autogobierno. La única consulta que cabe en Cataluña, subrayó, es sobre la autodeterminación, que es «lo que la gente pide cada año en la Diada y lo que ha votado en las elecciones». El resto, zanjó, es hablar por hablar.

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