El Open Arms solicita un desembarco urgente por motivos humanitarios que Salvini le niega

Una lancha de la Guardia de Finanza vigila al Open Arms frente a Lampedusa. :: e. p./
Una lancha de la Guardia de Finanza vigila al Open Arms frente a Lampedusa. :: e. p.

La ONG española advierte del «deterioro de la salud física y mental» de las 134 personas que aguardan a bordo

ANDER AZPIROZMADRID.

Tras recorrer miles de kilómetros en los que han padecido torturas, abusos y hasta esclavismo, los 134 migrantes del Open Arms divisan al fin las costas europeas, pero no las pueden pisar. Matteo Salvini se mantiene firme en su negativa a permitir el desembarco en la isla italiana de Lampedusa, cuya autorización depende del Ministerio del Interior que él mismo dirige. Y lo hace frente a las presiones de parte del Gobierno del que aún forma parte, de la Unión Europea y varios de sus Estados miembros, y de las ONG nacionales e internacionales, incluida la ONU, que exigen una solución inmediata para las personas recluidas desde hace quince días en un espacio minúsculo de 37 metros de largo por 9,5 metros de ancho.

Ante lo desesperante de la situación, el Open Arms solicitó formalmente ayer el desembarco por motivos humanitarios. A lo largo de las últimas horas, tres migrantes fueron evacuados por el empeoramiento de los problemas psicológicos que padecen. Pero, insisten desde la ONG española, todas las personas a bordo sufren en mayor o menor medida una tensión mental que podría suponer un riesgo para sus vidas. De hecho, hay amenazas de suicidio. En declaraciones a Efe, La portavoz de la ONG en Italia, Verónica Alfonsi, explicó que «es muy difícil mantener la situación bajo control». «Las personas que todavía están dentro ven cómo ha habido otros que han sido evacuados y ellos no, y esto genera mucha agitación. Además, tienen miedo de que no sean acogidos y sean deportados a Libia», añadió Alfonsi.

Según informó el periódico 'La Repubblica', el capitán del Open Arms ordenó desplegar los botes de salvamento ante el temor de que alguno de los rescatados decida lanzarse al agua para tratar de alcanzar Lampedusa a nado. También la Guardia Costera italiana ha desplegado varias embarcaciones en misión de vigilancia. «Somos testigos del deterioro de la salud física y mental de las personas a bordo y, ante la situación extrema, solicitamos urgentemente un desembarco humanitario en el puerto de Lampedusa», señaló el director de la ONG, Òscar Camps. El Open Arms también denuncia que el Ministerio del Interior italiano viola la decisión del tribunal de la región de Lazio que tumbó el decreto con el que Salvini amenazaba con multas millonarias y hasta penas de cárcel a los barcos que entrasen en sus aguas territoriales con migrantes a bordo. La justicia del país transalpino dio autorización al buque español para entrar en sus aguas ante «la situación de gravedad y urgencia excepcionales». También ordenó «que las personas rescatadas que lo necesiten reciban asistencia médica». Nada de todo ello parece preocupar a Salvini. «¿Reapertura de puertos? ¡No en mi nombre!», zanjó en Twitter.

El capitan del buque español ha desplegado lanchas por si alguien se lanza al marLa UE insiste en que no puede ordenar a un Estado miembro que abra sus puertos

Está «obsesionado»

Nadie parece capaz de torcer el brazo al líder ultra, que está decidido a hacer bandera de esta crisis en un momento en el que la inestabilidad de la política italiana apunta a un adelanto electoral tras el que el actual titular del Interior apuntaría a primer ministro. Este puesto lo ocupa por ahora Giuseppe Conte, quien ha acusado a su aún ministro de estar «obsesionado por abordar el tema de la inmigración reduciéndolo a la fórmula de puertos cerrados».

Desde la UE, se insiste en que el trabajo de la instituciones comunitarias se ciñe a negociar la distribución de los migrantes por los estados miembros. España, Francia, Alemania, Portugal, Luxemburgo y Rumanía ya se han manifestado dispuesto a acoger a una parte. Lo que no puede hacer Bruselas, se insistió en la capital de la UE, es decidir en que puerto se produce el desembarco, porque esa es una competencia nacional que, en el caso de Italia, pertenece en estos momentos a Salvini.

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