¿Es necesaria la reforma de la Constitución?

Entre los grandes partidos no existe una línea de actuación común para impulsar los cambios en la Carta Magna

MARÍA EUGENIA ALONSO

MADRID. La Constitución cumple hoy cuatro décadas de vigencia, un aniversario redondo que se presta a homenajes, perfila luces y sombras y, como cada año, reabre el debate sobre la conveniencia de acometer su puesta al día. Los partidos coinciden en que ya toca su reforma en asuntos que llevan tiempo sobre la mesa como la sucesión de la Corona, la consolidación de derechos y el modelo territorial.

Pero, en general, también admiten que no hay consenso suficiente para impulsar unos cambios que obligarían a disolver las Cortes, convocar elecciones generales y celebrar un referéndum. El PP quiere efectuar las adaptaciones imprescindibles; el PSOE apuesta por una reforma federal; Podemos defiende el derecho de autodeterminación y Ciudadanos apuesta por recentralizar el poder.

Un laberinto intransitable que sólo ha visto la luz en dos ocasiones: en 1992, para que los ciudadanos extranjeros pudieran votar y ser elegidos en las municipales; y en 2011, cuando José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy pactaron incluir el principio de estabilidad presupuestaria en el artículo 135. Estas dos modificaciones exprés sortearon la vía del plebiscito al conseguir el respaldo de tres quintas partes del Congreso y del Senado: 210 diputados (de un total de 350) y 156 senadores (de 260).

Un camino que Pedro Sánchez quiere repetir para limitar los aforamientos de los políticos y que puedan ser juzgados como el resto de ciudadanos en asuntos particulares y mantener su estatus legal en aquellos relacionados con el ejercicio de su cargo. Pero la composición actual de la Cámara baja no permite tales alegrías y el Ejecutivo carece de respaldos parlamentarios suficientes. Podemos ameneza además con un referéndum, lo cual podría llevar a nuevos caminos en plena crisis catalana.

 

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