Los Mossos desencadenan la primera gran crisis en el Gobierno de Torra

El president da un ultimátum a su consejero de Interior tras las cargas de la policía catalana en Girona y Terrassa

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Quim Torra dio ayer el golpe de autoridad interno más contundente desde que fue investido presidente de la Generalitat hace seis meses. Tras las cargas que realizaron los Mossos d'Esquadra el jueves pasado en Girona y Terrassa contra manifestantes del independentismo radical, Torra lanzó un ultimátum a su consejero de Interior para que haga los cambios necesarios en la cúpula de su departamento. De no cortar cabezas, será él mismo quien lo hará, según le hizo saber a Miquel Buch a través de TV-3.

El consejero de Interior vuelve a estar en el disparadero. Exalcalde del PDeCAT y diputado de JxCat, Buch forma parte del núcleo de confianza de Torra y de Puigdemont. Pero se ha convertido en la bestia negra de la CUP y de los CDR. Los anticapitalistas exigieron ayer su dimisión inmediata, después de que el jueves resultara herida una de sus diputadas en la Cámara catalana, María Sirvent, que recibió el impacto en una mano de un proyectil de foam, el material antidisturbios que sustituyó a las pelotas de goma.

La CUP acusó a los Mossos de disparar directamente contra la parlamentaria, que se encontraba en el suelo, durante la protesta en Terrassa contra la presencia de Vox, atendiendo a una joven con un golpe en la cabeza. En los enfrentamientos entre policías y secesionistas resultaron heridos unos cincuenta manifestantes entre Girona y Terrassa y una veintena de agentes. Tres personas fueron detenidas, dos de las cuales pasaron ayer a disposición judicial acusadas de desórdenes públicos. Torra dio en principio cuatro días a Buch para que resuelva la crisis, pero al final no serán ni dos días, ya que se han citado para mañana para celebrar una reunión para acabar de perfilar los ceses. «Analizaremos a fondo qué pasó en las concentraciones del jueves y haremos los cambios que sean necesarios», afirmó el presidente de la Generalitat desde Eslovenia. «Debemos revisar todos nuestros protocolos de actuación. Cuando los catalanes vemos según qué imágenes no nos sentimos a gusto y eso precisamente es lo que debemos estudiar y ver cómo se puede corregir», añadió dos horas después de lanzar el ultimátum y en un tono menor.

Buch también habló de que se tienen que revisar los protocolos y responsabilizó de lo ocurrido a los grupos antifascistas «radicales» que quisieron «atacar de manera violenta» a la Policía, lo que obligó a su juicio a los Mossos a emplear la fuerza para evitar la confrontación entre los secesionistas y los partidarios de Vox.

 

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