Moreno presiona a Pedro Sánchez para que pague la deuda y deje de «asfixiar» a Andalucía

Moreno, este lunes./
Moreno, este lunes.

El presidente anuncia en un foro en Madrid una nueva bajada de impuestos en el Presupuesto de 2020 y la previsión al alza del crecimiento económico

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSAMadrid

«¿Quieren un ejemplo de parálisis por la inestabilidad? En la Moncloa hay una carta en un cajón». El presidente andaluz, Juanma Moreno, elevó ayer el tono en un desayuno coloquio en Madrid para reclamar la deuda de 1.350 millones de euros por la liquidación del IVA y entregas a cuenta de la financiación que el Ministerio de Hacienda mantiene bloqueada por la interinidad del Gobierno de Pedro Sánchez. Se trata de un dinero reconocido por el Ejecutivo socialista, sobre el que no hay discusión, pero cuyo retraso en abonarse, que también padecen otras autonomías, puede situar a Andalucía al borde de la «asfixia» en liquidez de tesorería.

Con la frase aludida Moreno quiso denunciar cómo un Gobierno «insensible y paralizado» desatiende las reclamaciones de las comunidades. El andaluz le ha escrito dos misivas al presidente Sánchez, la primera hace siete meses para hablar de la financiación autonómica, de un nuevo modelo por el que el Parlamento regional ya acordó hace dos años una partida adicional para Andalucía de 4.000 millones de euros, en la que estaban de acuerdo PSOE y PP, este en la oposición, además de Podemos e IU. «Entonces lo reclamé a Rajoy y ahora hago lo mismo a Sánchez», insiste Moreno.

La otra carta es de hace una semana y alude al fondo de los 1.350 millones de euros, que urge antes de final de año para afrontar el gasto de servicios públicos como la sanidad y la educación. «Reclamamos lo que nos corresponde. No vamos a ceder al chantaje», expresó Moreno en un desayuno coloquio en un hotel muy cercano al Congreso de los Diputados, pendiente este de si habrá investidura o se irá a elecciones en noviembre. Para el mandatario andaluz, el Ejecutivo de Sánchez utiliza excusas para no librar los fondos como presión a las comunidades gobernadas por el PP, como la andaluza, para su investidura como presidente. «Pedro Sánchez elude el camino del diálogo para tomar atajos», aseveró Moreno.

El presidente de la Junta defiende la vía del diálogo institucional, pero es contundente en advertir de que sin esos 1.350 millones de euros la situación de liquidez de las arcas andaluzas puede resentirse y perjudicar a servicios básicos «esenciales» de los ciudadanos y «además desvirtúa y resta credibilidad a las relaciones entre instituciones». Por ello reiteró su petición de una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera como cauce de solución al «grave problema del bloqueo» de la financiación autonómica.

El ruido electoral no distrae a Moreno de la reivindicación y advierte de las consecuencias. «Si el Gobierno en funciones persiste, el objetivo de estabilidad presupuestaria comprometido por nuestra Comunidad sería prácticamente inviable. Y eso nos podría pasar factura», dijo Moreno para después, en el turno de preguntas, subrayar que no realizará ajustes y tratará de cumplir con el objetivo del déficit público «afinando» la gestión y «estirando» el dinero.

En el coloquio, Moreno anunció que su Gobierno aprobará el Presupuesto de la Junta para 2020 haya o no elecciones generales en noviembre y que su presentación será a final de septiembre o principios de octubre. Avanzó una nueva bajada de impuestos en estas cuentas, probablemente medio punto en el IRPF, lo que tendría un impacto de unos 40 millones de euros, según fuentes del Ejecutivo; Y un plan de confianza para sacar «del limbo» el dinero pendiente de cobro.

Hizo pocas alusiones a la herencia recibida, pero en este aspecto reiteró que su Gobierno da por perdidos 3.400 millones de euros de los más de 8.000 millones por sentencias o derechos pendientes de cobro sin reclamar. También anunció un Pleno general en el Parlamento sobre la situación de Andalucía en octubre con el 'Brexit' entre los asuntos que debatir. Si hay nueva cita con las urnas, el debate con las líderes de PSOE y Podemos tendrá lugar en plena campaña electoral.

Elogios a Juan Marín, ausente

Las diferencias de los líderes del PPy Cs, Pablo Casado y Albert Rivera, influyeron para que de los socios naranjas en la Junta solo estuviera presente en la puesta de largo de Juanma Moreno en Madrid el consejero de Economía, Rogelio Velasco, que en realidad es cuota independiente. En su discurso, Moreno reivindicó el diálogo como «motor de estabilidad» en Andalucía y puso de ejemplo el pacto para el cambio. Con este Andalucía «inició un nuevo modelo de éxito», dijo Moreno. «Fuimos los primeros, creamos escuela», añadió. Un acuerdo en el que «por supuesto» es «fundamental el papel que desempeña Ciudadanos, Juan Marín como vicepresidente y el resto de consejeros», remarcó Moreno para defender un Gobierno «sin fisuras» con el apoyo parlamentario de Vox, que sí envió a representantes.

El presidente de la Junta anotó un incremento de las previsiones de crecimiento económico a final de año, por encima del 2%. No quiso precisar, si bien poco después en la misma mañana, el Observatorio Económico de Andalucía (OEA) concretó que ese crecimiento se puede situar en el 2,2% del PIB, una décima más de lo previsto inicialmente y dos décimas por encima de lo que baraja para España.

Se trata de unos datos sujetos a la inestabilidad de la economía mundial y amenaza de otra recesión, pero que hicieron a Moreno sacar pecho ante una concurrida presencia de empresarios en el foro celebrado en el hotel Westin Palace organizado por Nueva Economía Fórum. Ante ellos Moreno se presentó como un hombre de diálogo y puso énfasis en vender la estabilidad política de la Comunidad andaluza con datos positivos de empleo y crecimiento y con poca conflictividad laboral, que atribuye al estímulo del Gobierno del cambio frente a un proyecto anterior «agotado y estéril», en alusión a los socialistas. Mensajes inflados de optimismo para presentar a Andalucía como «un refugio para la inversión».

Apoyo a España Suma

Esta 'venta' de Andalucía parecía la principal misión de la comparecencia del presidente en Madrid, pero en el acto también tuvo cabida la vorágine política del momento, con los tambores de nuevas elecciones si no hay investidura de Sánchez.

El andaluz respaldó la fórmula de Pablo Casado de concurrir en alianza con Cs y Vox a las elecciones bajo la marca de 'España Suma'. Moreno abrazó una estrategia que se prevé imposible por la negativa de Albert Rivera a ella, pero que califica de la más «sensata» para derrotar a Pedro Sánchez. «¿Por qué no vamos a ser capaces de hacerlo antes si lo hemos hecho después?», preguntó en alusión a los pactos de los tres partidos en gobierno autonómicos y municipales. ¿Queremos que gobierne Sánchez o no? Esto es muy sencillo. 'España suma' es interesante, sensata y viable», agregó. «Andalucía es pionera del entendimiento, del gran acuerdo que necesita España», había manifestado antes Pablo Casado en la presentación. En ella, introdujo a Moreno como un ejemplo de «moderación en las formas».

En el acto estuvieron presentes el portavoz parlamentario de Vox, Alejandro Hernández, y el consejero de Economía, Rogelio Velasco, de la cuota de Cs como independiente. Moreno estuvo arropado por numerosos dirigentes del PP, entre ellos el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, el secretario general del PP, Teodoro García Egea; además de la consejera de Agricultura, Carmen Crespo, y el de Hacienda, Juan Bravo, y el presidente de Castilla-León, Alfonso Fernández. Entre los presentes estaba Cayetano Martínez de Irujo, hijo de la duquesa de Alba.

«En una crisis no puede haber tres jefes»

El presidente andaluz, Juanma Moreno, reiteró su defensa de la gestión del Gobierno que preside en la crisis de la listeriosis, con más de 200 afectados, tres fallecidos y siete abortos. «Hemos reaccionado con prudencia y diligencia», remarcó en su intervención en el desayuno coloquio organizado por Nueva Economía Fórum Europa, en el que elogió el trabajo de los profesionales del Servicio Andaluz de Salud (SAS). «Les reto a que nos digan sin vaguedades qué hemos hecho mal, dónde hemos mentido. Porque he escuchado cosas graves», espetó el presidente andaluz ante las críticas del que llamó el mayor foco de listeriosis en España y uno de los mayores mundiales, con un índice de supervivencia en sus afectados del 98%, «el más alto del mundo».

En el turno de preguntas, sostuvo su defensa de una autoridad única en seguridad alimentaria y salud pública. «En una crisis no puede haber tres jefes», manifestó en alusión a responsabilidades compartidas entre el Gobierno, la Junta y, en el caso de la listeriosis, el Ayuntamiento de Sevilla. Las críticas a la tardanza de más de una semana en decretar la alerta alimentaria y sanitaria en agosto se debe en parte, según la teoría del Ejecutivo de Moreno, a las descoordinación con el consistorio sevillano, cuyos laboratorios son los encargados de analizar y confirmar la bacteria origen del foco.

A su juicio «no tiene sentido» el reparto en tres administraciones, que haya tres jefes para decidir. Opina que es partidario de que el Estado tutele la competencia, pero como está transferida a las autonomías, aboga porque sea la Junta la que la asuma en toda la comunidad, en la que existe el atípico caso de tres ciudades, Sevilla, Málaga y Granada, con autoridad en la materia.

Reiteró su idea de iniciar un diálogo con estos ayuntamientos para retirarles las competencias, si bien se ha mostrado prudente sobre la conclusión. Fue más tajante al exigir al Estado «mucho más liderazgo» en situaciones como la crisis de la listeriosis. «A veces hay quejas de que hay 17 modelos, pero ¿quién coordina, quién lidera a las comunidades? Muchas veces nos encontramos huérfanos», dijo.