La militancia nunca ha dado la espalda a su secretario general

El líder de la formación morada ha superado con un amplio respaldo cada una de las reválidas a las que se ha sometido

A. A.

madrid. Pablo Iglesias recurrió ayer al comodín del público que tan excelentes resultados le ha dado en el pasado. En los cinco años de vida de Podemos, su secretario general no ha perdido ni una sola de las grandes consultas a las que se ha sometido ante la militancia. Es cierto que con el paso del tiempo se ha desgastado su figura a causa de las peleas internas y errores propios, pero aún así el secretario general sigue gozando del suficiente predicamento entre sus filas para ser indiscutido.

Su momento más difícil lo vivió en mayo de 2018, cuando él e Irene Montero pusieron su cargo a disposición de los inscritos tras desvelarse que habían comprado un chalet de más de medio millón de euros en la sierra madrileña. Un 30% de ellos abogó por su salida, pero hasta un 70% avaló su continuidad tras una decisión que cayó como una bomba en un partido que ha hecho bandera de provenir de las clases populares y ser parte de ellas. Antes de pasar por aquel trance, Iglesias superó sin apuros otras revalidas. Una de ellas fue la que convocó para que la militancia se pronunciará en 2016 acerca del Gobierno de coalición entre Pedro Sánchez y Albert Rivera. En aquella ocasión, el 88% de los inscritos decidió tumbar el pacto de socialistas y liberales.

En algunas de estas votaciones, como en las que le refrendaron al frente del partido, Iglesias anunció que dejaría el partido si su opción no resultaba ganadora. Fue uno de los factores que le catapultaron a la victoria sobre Íñigo Errejón en la asamblea de Vistalegre II. En esta ocasión, el secretario general de Podemos no ha adelantado como reaccionará ante un hipotético, y casi descartado, revés de las bases. En cualquier caso, tiene por delante toda una semana para ligar su continuidad en la política a que Podemos mantenga la condición 'sine qua non' de que su secretario general se haga cargo de un ministerio en un futuro Gobierno de coalición.