La militancia avala la investidura de Colau con el apoyo del PSC y Valls

El republicano Ernest Maragall realiza un último movimiento casi a la desesperada y ofrece compartir la alcaldía

CRISTIAN REINO

barcelona. El Ayuntamiento de Barcelona vivirá esta tarde el pleno de investidura más crispado en mucho tiempo. No solo por la presión ambiental de las miles de personas que se agolparán en la plaza Sant Jaume, junto al consistorio, para recibir a Joaquim Forn (en prisión) y de paso para protestar contra Ada Colau. También por la tensión que se ha creado entre los comunes y los independentistas por las negociaciones para la investidura.

Salvo sorpresa de última hora, Ada Colau será hoy reelegida como alcaldesa de Barcelona. La exportavoz de la PAH repetirá en el cargo gracias a los votos de los socialistas (8) y de Manuel Valls (3). Una mayoría absoluta, que los comunes no lograron en las urnas, en las que empataron a 10 concejales con ERC y que se han trabajado tras tres semanas de infarto. Colau allanó ayer su investidura, después de franquear el último de los escollos que le quedaba.

EL RESULTADO

Era la consulta a la militancia, con la que buscaba la legitimidad de las bases para cerrar un acuerdo con el PSC y al mismo tiempo aceptar los votos de Valls. La militancia de Barcelona en Comú dio su aval a la operación con el 71% de los sufragios (sobre unos 4.000 votos emitidos, de un censo de casi 10.000) y descartó un pacto con Esquerra para que el alcalde sea Ernest Maragall. Para el independentismo se ha convertido en una cuestión casi de estado que Maragall sea el alcalde la capital catalana. Por ello, los republicanos echaron ayer el resto. El candidato republicano, ganador de las elecciones con 10 concejales (igual que Barcelona en Comú pero con más votos), ofreció a Colau compartir la alcaldía dos años cada uno, siempre y cuando la edil de la izquierda podemista renuncie a los votos de Valls.

Esta era una posibilidad que sobrevolaba el escenario de las negociaciones en los últimos días, pero los republicanos no se acababan de decidir. Maragall trató ayer de quemar todas sus naves. Pero los comunes no se tomaron muy en serio su oferta. Ada Colau afirmó tras presentar el recuento de los votos en la consulta que no había recibido ninguna propuesta formal y que todo se trataba de una maniobra de ERC para tratar de incidir en la votación de los comunes. La actual alcaldesa en funciones se felicitó por el resultado -«tenemos un aval clarísimo», dijo- y anunció que esta sábado presentará su candidatura en el plenario para «renovar su mandato».

Tripartito imposible

Según la exactivista, un pacto solo con los socialistas no era la opción deseada por la dirección de los comunes en un primer momento. Su apuesta era un tripartito con ERC y el PSC, pero los vetos cruzados de estos dos últimos lo han impedido. «Si Esquerra llega a preguntar a sus bases sobre el tripartito, no estaríamos aquí», aseguró. De entrada, gobernará con el PSC, con quien a partir de la investidura tendrá que negociar el programa y las carteras, aunque su intención es contar con Esquerra para la gobernabilidad. «Nos podemos entender», dijo ayer.

Colau apuesta por seguir como alcaldesa a través de un acuerdo de gobierno con los socialistas, como en la pasada legislatura, aunque acabó rompiendo con ellos por su apoyo al 155. La edil defendió su posición y negó haber llegado a un pacto con Manuel Valls, quien desde el minuto uno afirmó que daría gratis sus votos a la alcaldesa y desde entonces ha permanecido en un segundo plano sin hacer declaraciones. «No hemos hablado con el señor Valls. No hemos acordado nada, no hemos hecho ningún pacto y no lo haremos. No compartimos modelo de ciudad ni compartimos maneras de hacer política. Otra cosa es que, en una investidura, por diversos motivos, tengas unos determinados votos», señaló en TV3. «Pero priorizamos lo que nos parece más importante: retener la alcaldía», remató.

es el respaldo que ha obtenido Ada Colau para encabezar un Gobierno de coalición con el PSC, que deberá ser apoyado por Valls. El 29% en contra da muestra de las dos almas que cohabitan en los comunes: la independentista y la constitucionalista.