Vox marca su perfil propio dentro de la derecha

ANDER AZPIROZ

mADRID. La ultraderecha regresó ayer al Congreso tras 37 años de ausencia. Lo hizo, además, con la intención de marcar un perfil propio frente a PP y Ciudadanos, sus rivales por la derecha. Lo primero que hicieron los de Santiago Abascal fue aprovechar las particularidades de la sesión constitutiva de la Cámara baja para sentarse donde les vino en gana. Y este lugar no fue otro que la bancada socialista, vacía a primera hora de la mañana porque los diputados del PSOE asistían a una reunión de su grupo parlamentario.

Fue el primer desafío de la larga lista que se le adivina a Vox a lo largo de la presente legislatura. Durante las votaciones para elegir la Mesa del Congreso, Abascal y los suyos mostraron su malestar con PP y Ciudadanos por haberles dejado fuera del órgano de gobierno de la cámara. En cada una de las llamadas a la urna apoyaron a sus propios candidatos. Y cuando la elección de la Presidencia necesitó de una segunda votación para elegir entre Meritxell Batet y Ana Pastor, al quedarse la primera a las puertas de la mayoría absoluta, los 24 representantes de la extrema derecha prefirieron compartir el blanco con Junts per Catalunya y EH Bildu antes de brindar su apoyo a la candidata popular.

Fue una extraña foto, con Vox y los independentistas catalanes y vascos votando en la misma dirección, pero que se justifica por el malestar de los de Abascal por, según mantienen, haber sido ninguneados por conservadores y liberales. Es algo, además, que traerá consecuencias, ha amenazado Vox a las puertas de unas elecciones autonómicas y municipales cuyos apoyos se presentan como imprescindible para repetir acuerdos a la andaluza en otras comunidades y ayuntamientos.