El PSN mantiene su intento de hacer presidenta a Chivite

El veto de Ferraz a un acuerdo que requiera la abstención de Bildu se complica por la obligada consulta a las bases

P. DE LAS HERASMADRID.

El puzzle que ahora tratan de armar la dirección del PSOE con UPN para intentar compensar la eventual falta de disposición de Coalición Canaria a un acuerdo tiene aún muchas complicaciones. Los socialistas navarros no están por la labor de allanar el camino al candidato de Navarra Suma (UPN, PP y Ciudadanos), Javier Esparza, como pretenden desde Ferraz. De hecho, la líder de la formación, María Chivite, inició ayer con Geroa Bai las negociaciones para intentar ser presidenta.

El secretario de Organización del PSN, Ramón Alzóriz, advirtió de que si su líder logra el apoyo de la fuerza liderada por la actual presidenta de la comunidad foral en funciones, Uxue Barkos, de Unidas Podemos y de Izquierda-Ezkerra, se presentará a la investidura. En ese caso, podría resultar elegida con la abstención de EH Bildu que es a lo que la dirección del PSOE se opone con el argumento de que, más allá de la investidura el Gobierno resultante dependería de los herederos de Batasuna toda la legislatura.

No es descartable que el camino se le tuerza al PSN sin necesidad de que Ferraz de un golpe encima de la mesa, algo que de momento no ha hecho pese a sus reticencias. EH Bildu exige que por lo menos los socialistas navarros se sienten a negociar con ellos y Chivite siempre ha hablado de aceptar una abstención a cambio de nada, algo así como el apoyo que logró Sáchez de los independentistas en la moción de censura contra Mariano Rajoy.

En todo caso, en el PSOE hay voces que admiten que lo mejor es prepararse para un «lío monumental». Hay que tener en cuenta que, según los estatutos y el reglamento interno impulsados por el propio Sánchez tras recuperar la secretaría general de su partido, es «obligatoria» la consulta a la militancia sobre «los acuerdos de Gobierno en los que sea parte el PSOE», y también hay que someter al criterio de las bases el «sentido del voto en sesiones de investidura que supongan facilitar el gobierno a otro partido político».

No hay ni un sólo socialista que crea que los militantes del PSN votarían alegremente a favor de hacer presidente a Esparza y allanar el camino a un Ejecutivo de UPN, PP, y Ciudadanos. En la mente de todos está el llamado 'agostazo', el golpe dado por José Luis Rodríguez Zapatero en 2007 para impedir que el entonces secretario general de la federación navarra, Fernando Puras, sellara un pacto de gobierno con Nafarroa Bai. Aquello dio el poder a la derecha y condenó al partido a una larga travesía del desierto.