El juicio por el asesinato del niño Gabriel empezará el 9 de septiembre

El juicio por el asesinato del niño Gabriel empezará el 9 de septiembre

Ana Julia Quezada se enfrenta a la pena de prisión permanente revisable por matar al pequeño almeriense

ALICIA AMATE

Almería. La presidenta de la Audiencia Provincial de Almería, Lourdes Molina, anunció ayer que el 9 de septiembre comenzará el juicio contra Ana Julia Quezada, autora confesa del asesinato del niño Gabriel Cruz en febrero de 2018 en Níjar, Almería.

La defensa de Ana Julia Quezada considera a la acusada como responsable de un homicidio por imprudencia grave, por lo que solicita para ella un máximo de tres años de prisión mientras que la Fiscalía y la acusación particular, ejercida por los padres del pequeño, piden prisión permanente revisable por un delito de asesinato.

Será un jurado popular el que juzgue a Quezada. Así lo confirmó la Audiencia Provincial de Almería en febrero, que desestimó el recurso presentado por el abogado de Quezada, Esteban Hernández Thiel, que consideraba ya en el mes de septiembre que esta fórmula «conculcaría su derecho a un proceso con todas las garantías, dada la enorme repercusión mediática del caso» alegando que ningún jurado podría ser «imparcial».

En el escrito de defensa, los letrados reiteraban su oposición a que sea un jurado el que juzgue a su patrocinada, «dado que la extraordinaria y desmedida repercusión mediática de los hechos privaría a cualquier ciudadano llamado a ser jurado de la imparcialidad y serenidad de ánimo requeridas».

En marzo de este mismo año el Juzgado de Instrucción número 5 de Almería acordó la apertura de juicio oral contra Ana Julia Quezada, con lo que dio por cerrada la instrucción del caso y remitió las actuaciones a la Audiencia Provincial de Almería para que se celebre el juicio con jurado.

El menor desapareció la tarde del 27 de febrero de 2018 tras salir de la casa de su abuela en Rodalquilar para acudir a la casa de unos primos a jugar, momento en el que, según la investigación, se habría topado con la acusada, quien mantenía una relación sentimental con el padre del niño antes de ser conducido por ella hasta la finca donde se produjo el crimen. Tras ocultar su cuerpo junto a una alberca, volvió a la casa de la abuela del menor.

Durante el tiempo que duró la búsqueda, en la que participaron cientos de voluntarios, se habría desecho de algunas prendas de vestir del pequeño en un contenedor de vidrio en el barrio de Retamar mientras que una de sus camisetas la habría empleado para establecer pistas falsas.