Iglesias recurre a Alberto Rodríguez, un fiel de su núcleo, para relevar a Echenique

Iglesias y Rodríguez en el cierre de la campaña electoral el pasado 23 de mayo. :: Cristóbal García / efe/
Iglesias y Rodríguez en el cierre de la campaña electoral el pasado 23 de mayo. :: Cristóbal García / efe

El número tres de Podemos se convierte en el último parapeto del líder ante el recrudecimiento de las críticas internas

RAMÓN GORRIARÁNMADRID.

Pablo Iglesias ha escogido a uno de sus pretorianos para reemplazar a Pablo Echenique. Alberto Rodríguez se pondrá al frente del área de Organización de Unidas Podemos tras la reunión de este sábado del Consejo Ciudadano del partido. Lo hará en medio de una de las mayores crisis en los cinco años de historia de una organización sumida en la incertidumbre sobre su futuro tras los desastrosos resultados electorales y la floración de las tensiones internas.

Rodríguez, conocido por su aspecto, es el diputado más alto con sus 1,90 largos, barba silvestre e inconfundibles rastas, es menos reconocible por su papel político. El diputado por Tenerife es un 'pablista' ortodoxo, defensor a capa y espada de la alianza con IU, se alineó con Iglesias en Vistalegre 2 frente a Íñigo Errejón, y siempre ha estado al lado del líder en los conflictos internos. Será el 'alter ego' del secretario general al frente del convulso negociado de Organización, cuyos dos responsables anteriores, Sergio Pascual y Echenique fueron devorados por las intrigas internas. El primero, fulminado por 'errejonista', y el segundo, por la presión de los barones. Iglesias se asegura con Rodríguez fidelidad a prueba de bombas para una etapa borrascosa.

El relevo, además, deja la lectura de que la autocrítica para Iglesias tiene nombre y apellido, su tocayo Echenique. Aunque desde la dirección de Unidas Podemos se haya tratado de vender el sacrificio como un ascenso -«pasa de ser defensa a mediocentro», dijo Rafael Mayoral- Echenique ha sido el fusible de la derrota del 26 de mayo y de los pobres números en las generales del 28 de abril. El exresponsable de Organización se hará cargo ahora de la Secretaría de Acción de Gobierno y pilotará la negociación de los pactos postelectorales con el PSOE.

La caída del secretario de Organización se veía venir tras el batacazo electoral y las tensiones internas

Iglesias ya había apuntado por dónde iban a ir los tiros tras el revés de las municipales, autonómicas y europeas, y en una entrevista reconoció que no habían sido «capaces de construir una organización con la suficiente implantación territorial que nos hubiera dado más presencia y fuerza tanto en las generales como en las autonómicas y municipales». Unas reflexiones que en la boca del líder de un partido siempre hacen temblar al responsable de Organización. Unidas Podemos perdió el 26 de mayo casi un millón de votos respecto a las generales de solo un mes antes, en las que ya se habían evaporado 1,3 millones de papeletas y 49 diputados en relación a 2016. Las sangrías en algunos territorios llegaron al 60%.

Pero no solo han sido los malos guarismos. Echenique no logró evitar que en algunas comunidades, como Asturias o Aragón, IU se haya presentado con listas diferenciadas, tampoco pudo evitar la fractura con las confluencias en Galicia ni que Compromís fuera por libre. Tras una dura pugna con su otrora compañera de fatigas Teresa Rodríguez, no consiguió frenar las ansias autónomas de Adelante Andalucía, una deriva que amenaza con contagiarse a otras federaciones.

Quién paga la factura

Con este baldón en la hoja de servicios, el relevo de Echenique estaba cantado a pesar de su excelente relación con Iglesias, confiesan fuentes del partido. El modelo que nació en 2014 de una fuerza política descentralizada con una estructura sustentada en los círculos no ha cuajado y Unidas Podemos se asemeja hoy más al clásico partido de izquierda regido por el centralismo democrático leninista con el líder como eje sobre el que gira la organización. El secretario general, sin embargo, no ha mostrado la menor intención de dimitir ni de convocar un Vistalegre III para renovar los cargos orgánicos. Pero alguien debía pagar la factura, y ese ha sido el número tres, el último parapeto de Iglesias.

El consejo de coordinación, la dirección reducida, de Unidas Podemos acordará hoy el relevo que será sancionado el sábado en el Consejo Ciudadano, que además nombrará nuevo responsable de relaciones internacionales a la eurodiputada Idoia Villanueva tras la dimisión de Pablo Bustinduy, en su día miembro del 'sanedrín' de Iglesias, cofundador del partido pero que se hizo 'errejonista'.

La intención de Iglesias es que el relevo, además de servir de cortafuego, no sea traumático. El secretario general y Echenique evitaron las malas caras, y aunque ninguno habló ayer, intentaron restar hierro al reemplazo con el intercambio de mensajes de discutible gracia en las redes sociales. En uno de Iglesias aparecía Heidi (la protagonista de la serie de dibujos de los ochenta) echando por un barranco a Echenique, como si el dirigente morado fuera Clara, la amiga en silla de ruedas de la niña huérfana. El exnúmero tres del partido siguió el juego y dijo que lo suyo no era una «purga».

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