Iglesias avisa a Sánchez de que está dispuesto a votar 'no' a su investidura

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en una de sus reuniones en la Moncloa. :: Juan Medina / reuters/
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en una de sus reuniones en la Moncloa. :: Juan Medina / reuters

El líder de Podemos sostiene que el PSOE no ha decidido aún si quiere un acuerdo con la izquierda o la derecha

PAULA DE LAS HERASMADRID.

Nada auguraba un acuerdo cuando se dio a conocer ayer, a primera hora de la tarde, que Pedro Sánchez había vuelto a llamar a Pablo Iglesias a la Moncloa para tratar de desencallar las conversaciones sobre la investidura antes de emprender viaje a Osaka (Japón), para participar en la próxima reunión del G-20, y desaparecer de España hasta el lunes, cuando tendrá que comunicarse, como tarde, el acuerdo del Consejo Europeo extraordinario convocado el domingo para elegir a los presidentes de las principales instituciones comunitarias. Y no hubo sorpresas.

El presidente del Gobierno en funciones y el secretario general de Unidas Podemos mantuvieron una charla «cordial», según el adjetivo empleado por los socialistas, durante cerca de una hora, pero no fueron capaces de deshacer el nudo que impide que la formación de izquierdas otorgue su confianza al líder del PSOE . Iglesias quiere una coalición de Gobierno. Sánchez se niega en redondo.

Ninguno de los dos se movió en exceso de sus posiciones, según el comunicado emitido a última hora de la tarde por la dirección socialista. Lo máximo que está dispuesto a conceder el partido gubernamental son puestos en la Administración de segundo nivel (aunque ni siquiera ha concretado si se refiere a secretarías de Estado, direcciones generales u otro tipo de cargos). Sólo hay una novedad: los socialistas aceptarían crear una comisión de seguimiento al eventual acuerdo de gobernabilidad que pudieran alcanzar.

El gesto es exiguo para un Iglesias que asegura estar dispuesto a votar 'no' a la investidura -así se lo trasladó a Sánchez- e ir a nuevas elecciones. El secretario general de Unidas Podemos ya dejó claro el lunes que la oferta planteada en el encuentro que mantuvieron hace ocho días, y que posteriormente hizo pública la vicepresidenta, Carmen Calvo, en un intento de aumentar la presión, suponía para su formación una «falta de respeto».

«Claridad y certidumbres»

Tras el encuentro, el cuarto que han mantenido ambos dirigentes desde las elecciones del 28 de abril, no ocultó su malestar. Los podemistas sostienen, según trasladaron en una escueta nota de prensa, que el verdadero problema radica en que Sánchez no ha decidido aún «si quiere un acuerdo con la izquierda o con la derecha». «La ciudadanía merece claridad y certidumbres respecto al proyecto de Gobierno que se tiene para el país -advirtieron-. No vamos a entrar en disputas sobre sillones grandes o sillones pequeños».

Lo cierto es que, hasta ahora, el PSOE no se ha sentado a hablar con ningún grupo de un acuerdo programático ni una agenda política. Ni siquiera se han designado equipos negociadores, como ocurrió por ejemplo en 2016, cuando, tras la negativa de Mariano Rajoy a intentar formar Gobierno, Sánchez recibió el encargo del Rey y se puso manos a la obra de manera concienzuda (aunque terminara fracasando). El lunes, el secretario de Organización, José Luis Ábalos, quitó hierro a ese dato y argumentó que ponerse de acuerdo con Unidas Podemos sobre medidas concretas será lo de menos porque ya tienen una base sobre la que trabajar, el acuerdo presupuestario que suscribieron en octubre del año pasado, y ahora se trataría sólo de «completarlo».

El hecho de que los distintos cargos del PSOE insistan a PP y Cs para que se abstengan en la investidura no hace sino acrecentar la desconfianza de Iglesias hacia Sánchez que, en todo caso, sigue transmitiendo que su intención es contar con Unidas Podemos como «socio preferente». Los socialistas aducen -ayer lo volvió a hacer Carmen Calvo- que el problema es que los dos solos no tienen votos suficientes para asegurarse la gobernabilidad. «Esa -dijo la número dos del Gobierno en funciones- es la realidad pura y dura». Presión por presión, ayer Sánchez avisó además a Iglesias de que está dispuesto a ir a la investidura sin su apoyo, algo que ya adelantó hace días Ábalos.