La Guardia Civil rastreaba desde hace días los hospitales de los Alpes

Jose Ternera, en el Parlamento vasco en su etapa como diputado autonómico. :: David Aguilar / efe/
Jose Ternera, en el Parlamento vasco en su etapa como diputado autonómico. :: David Aguilar / efe

Un comentario de un estrecho colaborador del exjefe terrorista sobre una «nueva visita médica» fue la pista clave

MELCHOR SÁIZ-PARDO MADRID.

Cuando los guardias civiles, desde el otro lado del aparcamiento del Hospital Center Intercommunal de la localidad alpina de Sallenches, vieron cómo el más alto de los dos tipos, tras una breve conversación con los tres agentes franceses de paisano con brazaletes, se ponía las manos a la espalda para dejarse esposar, llamaron inmediatamente a Madrid: «Sí, es él». En la Jefatura de Información de la Guardia Civil todavía no acababan de creer que los 17 años de fuga hubieran llegado a su fin. «¿Pero seguro que es él?», preguntaron los mandos al equipo de agentes que, con la luz tenue del amanecer, escrutaba los movimientos de los miembros de Direction Générale de la Sécurité Intérieure (DGSI). «Sí, nos dicen que ha reconocido sin problema que es él», respondieron desde el parking.

José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, 'Josu Ternera' -el último jefe de ETA, el cabecilla que puso voz en 2018 al mensaje de audio en el que la banda anunciaba su fin definitivo, el terrorista más escurridizo y más buscado- había caído. La fortuna que le había evitado en los últimos años ser capturado en tres ocasiones le había dado la espalda a las siete de la mañana de ayer.

En realidad, la suerte le había abandonado hace unos días. Según revelaron mandos de la lucha antiterrorista, fue un comentario casual de un individuo -del que la Guardia Civil sospechaba que era un colaborador o al menos una persona del entorno del huido- sobre una «nueva e inminente» visita médica el que proporcionó la pista clave. Los servicios de información españoles hace años que conocen los problemas de salud de 'Ternera' y que sufre un cáncer que en los últimos tiempos le estaba obligado a recibir tratamiento médico.

El comentario revelaba que 'Ternera' iba a tener que salir de su escondrijo en breve, algo inusual porque desde su participación en el último comunicado de ETA el 3 de mayo de 2018, el exjefe ya no tenía nada que gestionar y podía extremar sus medidas de seguridad reduciendo sus salidas a las revisiones médicas.

Sin embargo, la pista era muy endeble. El seguimiento a las personas que se consideraban más cercanas al huido (entre las que no estaban nadie de su entorno familiar cercano por motivos de seguridad) situaban a Urrutikoetxea en los Alpes, probablemente en el departamento francés de Alta Saboya, aunque hasta este mismo jueves los guardias civiles no descartaban que pudiera vivir o moverse por algún pueblo de Italia o Suiza. En realidad, y esto solo lo han conocido los agentes tras la captura del huido, 'Josu Ternera' se escondía en la pedanía de Saint Nicolas de Véroce, en la localidad de Saint-Gervais-les-Bains, una zona muy concurrida para la práctica de deportes de invierno y en la que el jefe terrorista podía pasar desapercibido entre tanto visitante.

Fue entonces cuando los funcionarios españoles, que han bautizado el operativo de captura de 'Ternera' como 'Infancia Robada' en recuerdo a los seis niños que murieron en el atentado de la casa cuartel de Zaragoza de 1987 ordenado por él, se embarcaron en una vorágine investigadora para rastrear todos los centros médicos de la zona a los que podría asistir el huido para tratarse un cáncer.

«Tarea ingente»

Una «tarea ingente», explicaron mandos de la lucha antiterrorista porque los guardias civiles, por la normativa de protección de datos, no han podido contar con ningún tipo de información oficial sobre las citas previstas en los hospitales, sanatorios o clínicas. Ni un solo nombre ni nacionalidad de los pacientes (algunas fuentes apunta a que 'Josu Ternera' usaba documentación falsa venezolana). Ni tan siquiera un listado con los centros con tratamientos oncológicos en el departamento de Alta Saboya.

Según fuentes de la lucha antiterrorista, el «control y seguimiento» de las personas a las que se suponía «cercanas» al huido reveló que 'Ternera' recibía asistencia médica en el centro público más importante de la comarca.

Tras su captura, Urrutikoetxea fue trasladado a petición propia a un hospital donde estuvo una hora. Luego, tras comprobarse que su estado de salud era aceptable, fue llevado bajo custodia policial a Bonneville para prestar declaración ante el juez, que lo envió al centro penitenciario del municipio. Hoy será trasladado a París.