Un grave fallo de seguridad en el AVE causa el caos en Sants y Atocha

La estación de Atocha, durante el desalojo. En el recuadro, la hebilla que provocó la alarma. :: e. p. / R. C./
La estación de Atocha, durante el desalojo. En el recuadro, la hebilla que provocó la alarma. :: e. p. / R. C.

Los vigilantes dejaron embarcar a una pasajera con una hebilla en forma de granada en su maleta a pesar de que los escáneres la detectaron

MELCHOR SÁIZ-PARDO MADRID.

Las dos principales estaciones ferroviarias del país desalojadas, miles de pasajeros afectados, decenas de trenes de larga y media distancia y Cercanías retrasados y centenares de agentes de los Mossos d'Esquadra y de la Policía Nacional movilizados en Barcelona y Madrid.

Y todo por una falsa alarma provocada por un grave fallo de seguridad en los controles del AVE de la estación de Sants. Según la investigación preliminar, los vigilantes privados que controlan los accesos al tren de alta velocidad dejaron embarcar rumbo a Madrid a una pasajera con una hebilla de cinturón con una granada de apariencia real, a pesar de que los escáneres detectaron con nitidez la pieza sospechosa.

Tras el estupor inicial por el garrafal error, el Ministerio del Interior y los Mossos quisieron quedarse, al menos, con dos aspectos positivos: el primero es que el error ha puesto de manifiesto una grave falla de seguridad (la presunta falta de rigor en los controles acceso al AVE) que va a ser «subsanado de inmediato». La segunda, más política, es que la coordinación antiterrorista entre la policía autonómica y la Policía Nacional fue «perfecta», según reconocieron mandos de los dos cuerpos. El titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, llegó a decir que «ha funcionado maravillosamente bien».

La mañana de infarto en Sants y Atocha comenzó a fraguarse poco después de las 7 de la mañana en la estación de la capital catalana, en plena hora punta. La pasajera que portaba en su maleta de mano la hebilla para cinturón con media granada simulada como adorno pasó su equipaje, como el resto de los pasajeros, por lo escáneres. La máquina de rayos x reveló con toda nitidez el contorno del objeto sospechoso, pero inexplicablemente los vigilantes de Prosegur que estaban 'in situ' controlando los monitores no le dieron el alto. Los agentes de seguridad alegaron que cuando se dieron cuenta de la presencia del objeto sospechoso, la pasajera ya se había marchado al andén con su maleta. Según fuentes de la investigación, los vigilantes frente a los escáneres directamente no se percataron de la falsa granada y fue un análisis posterior de las imágenes de sus supervisores fuera de Sants el que detectó el artefacto simulado.

Media hora

Sea como fuere, lo cierto es que ADIF, según denunció ayer el jefe de la Comisaría General de Movilidad de los Mossos, Joan Carles Molinero, no avisó al cuerpo autonómico hasta las 8:02 horas. Aunque los TEDAX de los Mossos se personaron en cuestión de minutos en Sants -para entonces parcialmente desalojada y bloqueados los andenes 3 y 4 donde se había dirigido la pasajera- el despliegue ya no servía para nada. En los andenes no había nada y la mujer ya había subido a uno de los dos convoyes que habían partido a las 7:32 o a las 7:40. Un análisis posterior determinó que era el segundo tren, el de las 7:40 con destino a Atocha, el que había abordado la sospechosa.

Los Mossos, de inmediato, activaron el protocolo antiterrorista comunicando el incidente a Policía Nacional, Guardia Civil y Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (Citco). La alerta era máxima: el tren iba a llegar a Atocha a las 10:10 horas de la mañana. Interior decidió evacuar por completo la estación madrileña, en la que en esos momentos había miles de personas. No hubo escenas de pánico, pero sí carreras y mucha tensión.

Cuando el convoy llegó en hora, era esperado por decenas de agentes y artificieros de la Policía Nacional en el andén. De inmediato, detuvieron a la sospechosa, que, según Grande-Marlaska, estuvo «controlada en todo momento». La mujer se apresuró a 'confesar' que, efectivamente, portaba la hebilla con forma de granada. Ella misma se avino a abrir la maleta, aunque antes los agentes comprobaron en un análisis más riguroso por rayos x que la supuesta granada solo era una carcasa metálica hueca.

Los Mossos e Interior han abierto sendas investigaciones para determinar por qué ADIF tardó más de media hora en informar del incidente y, sobre todo, por qué los agentes de Prosegur de los controles no vieron en los escáneres el objeto sospechoso. También ADIF y Prosegur han anunciado investigaciones.

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