El Gobierno deja en el aire un adelanto electoral si no hay Presupuestos

Iglesias reapareció ayer en una entrevista en Telecinco. :: / TELECINCO
Iglesias reapareció ayer en una entrevista en Telecinco. :: / TELECINCO

MARÍA EUGENIA ALONSO MADRID.

El Ejecutivo socialista está decidido a presentar el anteproyecto de Presupuestos Generales del Estado antes de que acabe el año, previsiblemente a finales de noviembre o principios de diciembre, para aprobarlo en el primer trimestre de 2019. De lo contrario, Pedro Sánchez dejó ayer en el aire la posibilidad de un adelanto electoral. El presidente no contempla prorrogar las cuentas que aprobó el anterior Gobierno de Mariano Rajoy e insiste en que su única opción es ponerle sello propio al proyecto de ley para poder acabar la legislatura. «No son mis Presupuestos», incidió Sánchez en una entrevista en la cadena Ser.

Una tarea no exenta de dificultades ante la debilidad parlamentaria del PSOE -que cuenta con tan solo 84 diputados- para la que se encomienda al apoyo de los partidos que le dieron su confianza en la moción de censura, entre ellos los independentistas. Por ahora, Hacienda negocia con Podemos un acuerdo que sirva para tender puentes, después, al resto de grupos. Y las conversaciones, a juzgar por el optimismo mostrado por el presidente, van por buen camino.

Sánchez no da por perdida la batalla de tener Presupuestos, una vez que cuenta con el respaldo de la formación de Pablo Iglesias en la negociación de muchas de las reformas políticas que están pendientes en el país, entre ellas la subida del IRPF a las rentas superiores a los 140.000 euros anuales y del Impuesto de Sociedades a las grandes empresas. Pero la renuncia del Gobierno a crear un impuesto a la banca para financiar las pensiones, en contra de lo comprometido en su programa electoral, no ha gustado en las filas moradas y podría complicar complica el acuerdo. «Si no quieren un impuesto a la banca tendrán que explicar que otro privilegio fiscal se puede eliminar para sufragar medidas sociales, en eso vamos a ser inflexibles», aseveró el secretario de Organización, Pablo Echenique.

Las exigencias moradas

Podemos se ve con fuerza para fijar condiciones para apoyar las cuentas del próximo año que pasan por derogar la reforma laboral y la ley mordaza, frenar los precios abusivos del alquiler, subir el salario mínimo interprofesional, eliminar el voto rogado y el copago farmacéutico para pensionistas, una ley de dependencia «digna» y un modelo de transición energética que ayude a bajar la factura de la luz y a crear empleo. A ello se suman la actualización de las pensiones al IPC y la implantación de permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles, dos medidas acordadas ya con la titular de Hacienda, María Jesús Montero. «Si el Gobierno decide convocar elecciones saldremos a ganarlas pero sospecho que no quieren convocarlas y sí llegar a acuerdos», remachó el líder morado, Pablo Iglesias.

Pero para que los Presupuestos vean la luz en marzo, antes de la precampaña de las elecciones municipales, autonómicas y europeas, el Ejecutivo deberá atraer a las formaciones soberanistas. Aquí el pacto se antoja más difícil. Esquerra y PDeCAT vinculan su respaldo a las cuentas de 2019 a una salida de los políticos independentistas presos, algo que el Gobierno no está dispuesto a aceptar. Ayer, Sánchez pidió «corresponsabilidad» a todos los grupos para apoyar unos Presupuestos que tendrán como principio base la «justicia social». Aún así, Hacienda llevará su proyecto de Presupuestos, se logre o no la reforma de la ley de estabilidad financiera para arrebatar al Senado el poder de veto que el PP le otorgó en 2012.

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