El detenido por la muerte de Laura había sido condenado por matar a machetazos a una anciana

El detenido por la muerte de Laura había sido condenado por matar a machetazos a una anciana

Bernardo Montoya, según la sentencia, mató a sangre fría, a una octogenaría para evitar que declarase en el juicio contra él

MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Bernardo Montoya Navarro ya sabía lo que era matar antes de asesinar presuntamente a Laura Luelmo el miércoles de la pasada semana en El Campillo. Lo había hecho, a sangre fría y con un machete, con una octogenaria a la que asesinó en 1995 para evitar que declarara contra él tras haber asaltado su casa anteriormente para robarle y herirla, en esa primera ocasión, de gravedad.

Montoya, según la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico, fue condenado por la Audiencia Provincial de Huelva a 17 años y 7 meses de cárcel por asesinar a una anciana de 82 años de edad el día 13 de diciembre de 1995 en la localidad de Cortegana.

Tras el veredicto de culpabilidad emitido por un jurado popular, la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Huelva le condenó en noviembre de 1997 a 15 años de prisión y la prohibición de volver a Cortegana durante un periodo de 5 años por un delito de asesinato, a 2 años y 7 meses de cárcel y el pago de una multa de 2.700 euros por un delito de obstrucción a la justicia, y a la pena de 2 meses de arresto mayor y 600 euros de multa por un delito de allanamiento de morada.

Asimismo, la Audiencia le condenó a indemnizar al hijo de la víctima con 72.000 euros en concepto de responsabilidad civil «por los perjuicios causados y derivados del fallecimiento de su madre».

La Audiencia consideró probado que los hechos tuvieron lugar sobre las 23,30 horas del día 13 de diciembre de 1995, cuando Bernardo Montoya., provisto de un machete «y con la finalidad de acabar con la vida» de la víctima, penetró en el domicilio de ésta «para impedir que pudiera declarar en su contra» en un juicio que se iba a celebrar contra el condenado por delitos de allanamiento de morada y lesiones causadas a la fallecida.

De este modo, el encausado entró en la vivienda de la víctima «a través del hueco de una de las ventanas de la casa, cuyo cristal abrió de un empujón», y, una vez en el dormitorio, Montoya. «se agazapó detrás de la puerta de la habitación» y, «de forma sorpresiva e inopinada y sin mediar palabra, acometió» a la mujer con el machete que portaba al entrar ella en dicha habitación.

Así, y según recoge la sentencia, le asestó una puñalada en la región dorsal, cayendo la mujer al suelo, tras lo que el condenado «se abalanzó sobre ella y le propinó otras seis puñaladas en el cuello» que le causaron la muerte.

Montoya, que ingresó en prisión por estos hechos el 18 de diciembre de 1995, sufría una grave adicción a la heroína y a la cocaína desde hacía varios años y en el momento de ocurrir los hechos tenía levemente afectada su voluntad, motivo por el que la Audiencia Provincial le aplicó el delito de asesinato una atenuante analógica.

Aquella sentencia se consideró ya cumplida en el año 2013, aunque Montoya no abandonó la cárcel hasta octubre de este año porque tenía pendiente la condena por dos robos con fuerza.

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