Los CDR desafían a la Generalitat cortando la AP-7 de forma indefinida

Los CDR cortan ayer de la autopista AP-7 a su paso por la provincia de Tarragona. :: Jaume Sellart / efe/
Los CDR cortan ayer de la autopista AP-7 a su paso por la provincia de Tarragona. :: Jaume Sellart / efe

Artur Mas recrimina a Torra su actitud y advierte de que un presidente no debe alentar a los radicales frente a los Mossos

C. REINO

barcelona. Los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR), activistas que van más allá de las manifestaciones como forma de protesta, se sienten fuertes. Cuentan con el aval del presidente de la Generalitat, que ha anunciado una purga en la cúpula policial de los Mossos como consecuencia de las cargas del pasado jueves en Girona y Terrassa. Y ayer protagonizaron una movilización en la autopista AP-7 que anticipa una nueva campaña de protestas, cada vez más contundentes, de aquí al juicio de 1-O, pasando por la posible huelga de país el 21-D, aprovechando la celebración del Consejo de Ministros en Barcelona.

Los activistas secesionistas cortaron la autopista que recorre Cataluña de norte a sur y que une Francia con España y el litoral del Levante y expresaron su intención de que la protesta sea «indefinida». El corte tuvo lugar a la altura de La Ampolla, al sur de Tarragona, y la iniciativa puede provocar hoy un caos circulatorio en la principal red viaria del este de España, en plena operación llegada del puente de la Constitución. La situación puede agravarse, ya que los 'Chalecos amarillos' también harán lo propio en el tramo francés, a partir de la frontera de La Junquera (Girona).

Los CDR, que esta semana han estado en el ojo del huracán por sus actuaciones radicales en Terrassa y Girona, donde activistas encapuchados se enfrentaron a los Mossos utilizando la violencia, lo que fue respondido por los antidisturbios con un nivel similar de contundencia, llamaron ayer a que la protesta se extienda a más carreteras de Cataluña y anunciaron que no cesarán en sus protestas hasta que se haga efectiva la república y los dirigentes secesionistas que están presos salgan de la cárcel. También exigieron la dimisión del consejero del Interior, Miquel Buch, como responsable de los Mossos y de las cargas del jueves, que causaron decenas de heridos, entre ellos una diputada de la CUP, que recibió el impacto de un proyectil de foam en la mano.

Tirón de orejas a Torra

La actuación de los Mossos ha provocado la primera gran crisis de gobierno en el ejecutivo de Torra, que hoy se reunirá con el consejero del Interior para cortar cabezas en la cúpula policial. Torra, enfrentado con Miquel Buch y con los sindicatos de la Policía catalana, que consideran que no ha defendido al cuerpo en la polémica de esta semana, sino que se ha puesto del lado de los CDR, una opinión que comparten los grupos de la oposición, recibió ayer un toque de atención muy serio del expresident Artur Mas.

El dirigente nacionalista le espetó que la función de los jefes del Ejecutivo no es alentar a los CDR a que aprieten en las movilizaciones, como hizo el actual presidente el pasado 1 de octubre, justo el día en que la manifestación independentista acabó con un intento de asalto por las bravas al Parlamento catalán. Mas defendió a Buch en su pugna con Torra.

 

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