El derecho a decidir de los segovianos

La abogada del Estado, Rosa María Seoane, junto a los letrados de Vox, Pedro Fernández, Javier Ortega Smith. :: efe/
La abogada del Estado, Rosa María Seoane, junto a los letrados de Vox, Pedro Fernández, Javier Ortega Smith. :: efe

Se levantó un murmullo entre los invitados catalanes cuando el fiscal relativizó las cargas policiales del 1-O La ausencia de Torra relaja el ambiente en la Sala y hasta Junqueras sonríe

DAVID GUADILLA

Fidel Cadena, uno de los dos fiscales que ayer intervino en la segunda jornada del juicio del 'procés', empleó para explicar el posible encaje del derecho a decidir dentro del marco jurídico español una de esas frases contundentes que dejan poco margen a la interpretación, pero que hasta la fecha no se habían pronunciado. «Segovia no es de los segovianos». Eran las 11:15 horas y a lo largo del día nadie pareció levantarse en armas en la capital castellana. La redondeó con una segunda cita -«Zaragoza no es de los zaragozanos», que tenía aún más valor porque nació allí- y contextualizó con una tercera los dos ejemplos. «Todo es de todos y unos pocos no pueden decidir lo que es de todos».

Si el martes fue el día de las defensas, ayer tocaba a las acusaciones. Hubo más cambios. El más significativo, que no estaba Quim Torra. Causalidad o no, el ambiente estaba más relajado. Oriol Junqueras hasta sonreía. En lugar del presidente de la Generalitat acudieron dos consejeras catalanas Alba Vergés y Teresa Jordá. Las dos de ERC. La primera llevaba un fular amarillo y a la segunda le llamaron en un par de ocasiones la atención por usar el teléfono móvil.

Aparte de eso, el paisaje fue muy similar. Con el mismo público, que demuestra que es muy militante. Cuando la Fiscalía relativizó las cargas del 1-O, se escuchó un murmullo en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo. Cuando el juez Manuel Marchena anunció que permitía a Jordi Sànchez llevar un lazo amarillo, el grupo próximo a Vox se alteró. «Se lo dejan, se lo dejan», susurraba una mujer a una compañera de bancada entre indignada y estupefacta. La decisión del presidente del tribunal llegó tras una petición del letrado de Vox, Pedro Fernández. Había mucha expectación por ver cómo actuaba el representante del partido de Santiago Abascal. Al final no fue para tanto. Fue una intervención corta y jurídica, sin alusiones políticas. En el rostro de algunos asistentes se notaba un cierto grado de decepción. Como de dale más caña.

Los simpatizantes de Vox no se contuvieron cuando el juez Marchena autorizó lucir lazos amarillos

La defensa de Irene Lozano

Más inadvertida pasó Rosa María Seoane. Tuvo una cierta carga simbólica que la encargada de defender los intereses del Estado estuviese sola -el martes estaba sentada a su lado una compañera-. También que gastase parte de su tiempo en aclarar unas palabras a la BBC de la responsable de la Marca España, Irene Lozano, a la sazón 'guionista' del libro de Pedro Sánchez.

Así que Cadena y Javier Zaragoza pasaron al ataque. Ambos son dos veteranos fiscales y han tenido que pelear en plazas complicadas. Los dos se las han visto con yihadistas, narcotraficantes y miembros de ETA. Más allá de la solemnidad del momento, el juicio a los dirigentes soberanistas no les impone. Ayer pasaron a la ofensiva con un objetivo claro: subrayar que el derecho de autodeterminación no tiene cabida en el ordenamiento constitucional y que el derecho a decidir podría tenerlo, siempre que se cumplan unas reglas. Un aviso a navegantes.

Zaragoza habló del «precedente vasco». Cuando Juan José Ibarretxe llevó en 2005 al Congreso un plan que fue rechazado de forma abrumadora. Venía a colación porque el representante del Ministerio Público reprochó al «procesado rebelde», en alusión a Carles Puigdemont, que no hubiese intentado lo mismo porque «el diálogo es la base de la democracia» pero «en el marco constitucional».

Los dos fiscales realizaron una labor coral con dos intervenciones que se prolongaron en su conjunto una hora y cuarenta minutos. El primero en intervenir fue Zaragoza. «El derecho de autodeterminación carece de cobertura nacional e internacional. Ni como derecho a la secesión ni como derecho a decidir». En cierta medida, era una respuesta a la intervención del día anterior de varios abogados de las defensas, en especial del de Junqueras, que había proclamado que se trata de un precepto que está en «evolución» y que ha trascendido hasta elevarse a algo parecido a la «paz».

Zaragoza echó por tierra su entusiasmo. Porque recalcó que el derecho de autodeterminación que amparan las resoluciones de Naciones Unidas solo afecta a pueblos oprimidos que no tienen reconocido su autogobierno.

 

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