Las críticas del nuncio a la exhumación de Franco tensan las relaciones entre España y el Vaticano

Carmen Calvo, ayer, durante su intervención en los cursos de verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona (Sevilla). :: e. p./
Carmen Calvo, ayer, durante su intervención en los cursos de verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona (Sevilla). :: e. p.

Calvo anuncia una queja formal y la revisión de la fiscalidad de la Iglesia, pero en Roma defienden a su diplomático y piden calma al Gobierno

R. GORRIARÁN / D. MENORMADRID/ROMA.

La furibunda reacción del Gobierno socialista a las críticas del nuncio Renzo Fratini a la exhumación de los restos de Franco contrastó con la respuesta tranquila de la Santa Sede. La vicepresidenta Carmen Calvo anunció una queja ante el Vaticano por «la injerencia» en los asuntos españoles con comentarios «improcedentes e inaceptables». En Roma reclamaron calma y enmarcaron las palabras del nuncio en el «sentido común».

La número dos del Ejecutivo puso el grito en el cielo por las declaraciones de Fratini. Reclamó al Vaticano que «ponga las cosas en su sitio» porque sus comentarios son «impropios de cualquier legación diplomática». Calvo, que se veía venir estos comentarios porque conocía la postura del arzobispo italiano sobre la exhumación del dictador, afirmó que es «improcedente e inaceptable» que haya hecho públicas sus críticas al Gobierno y que se haya inmiscuido en el contenido de una ley aprobada por el Parlamento sin votos en contra.

Fratini, que mañana concluye su misión en España tras diez años en el cargo, dijo este domingo en una entrevista concedida a Europa Press que el Gobierno de Pedro Sánchez con su plan de exhumar los restos ha conseguido «resucitar» al dictador y se preguntó: si «hay tantos problemas en España y en el mundo ¿por qué resucitarlo?» Lo mejor, prosiguió, hubiera sido «dejarlo en paz» porque «no ayuda a vivir mejor recordar algo que ha provocado una guerra civil».

El representante del Vaticano consideró también que el Gobierno de Pedro Sánchez decidió sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos por «motivos políticos e ideológicos». A su entender, «detrás» de esa decisión está «la ideología de algunos que quieren de nuevo dividir a España».

Los impuestos de la Iglesia

Precisó que la Santa Sede no se opone al traslado del sarcófago con los huesos del dictador a un panteón familiar, pero pidió al Gobierno «respetar el derecho» de los nietos sobre el destino de su abuelo. La familia no está de acuerdo con la exhumación y ha interpuesto varios recursos contenciosos ante el Supremo para que paralice la operación. El traslado iba a tener lugar el pasado 10 de junio, pero el Gobierno lo frenó hasta que el alto tribunal resuelva las reclamaciones.

La vicepresidenta, además de reprochar al nuncio sus palabras, dejó caer que el Gobierno va a poner al día la fiscalidad de la Iglesia Católica en España para que «sea igual que en Italia y Francia». Calvo apuntó que tiene que «aportar con sus impuestos a las políticas de igualdad, solidaridad y fraternidad». Hacienda mantiene dos contenciosos con la Iglesia sobre el pago del IBI y las inmatriculación de bienes del clero. En ambos casos, el fisco aspira a cobrar sumas millonarias, pero las negociaciones con el Vaticano y la Conferencia Episcopal han paralizado la solución al conflicto. «El Gobierno espera y España necesita que la Iglesia Católica contribuya, y cuanto antes nos sentemos mejor», zanjó ayer la vicepresidenta.

La réplica de la Santa Sede estuvo unos decibelios por debajo y en sintonía con la opinión del nuncio. «La historia hay que respetarla, tomar nota de ella y dejar tranquilos a los muertos», comentó a a este periódico un monseñor de la Curia romana. El Gobierno de España «puede protestar si quiere, pero debería reflexionar sobre dónde está el origen de la cuestión. Se ha metido en un lío él solo. Si dejara a Franco donde está no habría pasado nada de esto». La opinión en la Curia es que «no había una gran demanda social» para trasladar los restos. «El proyecto del Gobierno está motivado por razones ideológicas y ahora que no saben cómo resolverlo meten a la Santa Sede en medio para hacer más ruido», añadió el monseñor.

Pero los avisos sobre la fiscalidad y una posible denuncia de los Acuerdos entre el Estado y la Santa Sede con la que los socialistas suelen amagar recibieron una respuesta menos calmada. «Si los tocan que se olviden de que el Papa vaya a España», advirtió un alto funcionario vaticano. Hay un proyecto para que Francisco viaje a España en 2021, cuando se cumplen los 500 años de la conversión de san Ignacio de Loyola y se celebra además el Año Santo en Santiago de Compostela.

La Conferencia Episcopal Española guardó silencio.

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