Cospedal admite que Bárcenas le ha ocasionado un «coste muy grande»

María Dolores de Cospedal llega ayer a los juzgados de Madrid apoyada sobre una muleta. :: Juan Carlos Hidalgo / efe/
María Dolores de Cospedal llega ayer a los juzgados de Madrid apoyada sobre una muleta. :: Juan Carlos Hidalgo / efe

El PP defiende que los ordenadores del extesorero eran suyos y «estaban vacíos» y éste declara que almacenaban contabilidad paralela

MATEO BALÍNMADRID.

Luis Bárcenas y María Dolores de Cospedal llevaron ayer su conocida enemistad a los juzgados. Desde que en enero de 2013 se conocieran los 48 millones ocultos en Suiza pertenecientes al extesorero nacional del PP, que cumple condena en prisión por el 'caso Gürtel', la relación personal entre ambos, de exisitir, saltó por los aires.

La entonces secretaria general del PP encabezó la purga de Bárcenas tras este hecho «escandaloso y vergonzante», dijo ayer en su declaración como testigo en el juicio por la destrucción de los ordenadores de Bárcenas. Pero el plan de salida no fue ni muchos menos fácil.

Bárcenas, perfecto conocer de la casa, donde pasó 30 años, tenía indicios documentales suficientes para hacer daño al partido. Y lo hizo, vaya que sí. En sus famosos apuntes de la contabilidad paralela, la 'caja B', está el origen de la moción de censura que no solo desalojó hace un año a los populares del Gobierno, sino que mandó al presidente Mariano Rajoy a su plaza de registrador de la propiedad y a Cospedal, ministra de Defensa entonces, a su antigua profesión: abogada del Estado con asiento en el Tribunal Supremo.

Desde la salida del extesorero del PP en 2013, Cospedal se enfrentó a Bárcenas en los tribunales varias veces. Por su despido en diferido en 2015, los famosos 900.000 euros que pedía éste al partido; por dos demandas por vulneración del honor, una de las cuales ganó la expresidenta de Castilla-La Mancha en todas las instancias; y ayer, anunció la «militante de base» de los populares, otro procedimiento por la atribución de 200.000 euros de un contrato que investigó un juzgado de Toledo a partir de los apuntes de Bárcenas.

Con estos mimbres, que Cospedal admitió ayer que le han generado un «coste muy grande», el nuevo episodio entre ambos contendientes se dirimió en el Juzgado de lo Penal número 31 de Madrid. Uno y otros, defensas y acusaciones, se enzarzaron en argumentar la propiedad de los ordenadores con los que trabajaba el extesorero. ¿Eran del PP o de Bárcenas? ¿Hubo o no encubrimiento y daños informáticos?

Los cuatro acusados, Carmen Navarro (gerente del PP), Alberto Durán (exasesor legal), José Manuel Moreno (jefe de Informática) y el partido como persona jurídica (representado por María Massó, del despacho Baker McKenzie), sostuvieron que los equipos eran suyos, «estaban vacíos», que «todo fue un montaje» y se aplicó el protocolo de borrado.

Bárcenas, en cambio, se atribuyó su propiedad. «Eran míos, por supuesto. Tenía información personal y profesional. Unas hojas que daban continuidad a eso que se llama 'mis papeles'. Unos documentos que no se manipularon», dijo. «Eran apuntes de los años noventa. Cantidades cuadradas, entregas internas, donaciones al partido...», añadió el exsenador por Cantabria, dando veracidad a los apuntes de la 'caja B' que investiga la Audiencia Nacional.

Tranquilo, sin que este tiempo en prisión le haya pasado factura física, Bárcenas contó que su relación con Rajoy «era excelente», y que con él pactó el uso de la sala donde almacenaba todos sus enseres tras dejar su cargo como tesorero tras su imputación en 'Gürtel' en 2010.

A la pregunta de por qué retiró su acusación en este procedimiento, el condenado declaró que si hubiera sabido todo lo que se sabe ahora con la 'operación Kitchen' (caso Villarejo) lo hubiera descartado. «Un falso cura trató de secuestrar a mi familia, clonaron los teléfonos de mi conductor, entraron en el despacho de mi mujer... Querían hacerse con documentacion que me pertenece y amedrentarme», señaló Bárcenas. El juicio continúa hoy con la declaración de nuevos testigos.