Condenado a seis años y medio de prisión el teniente que se masturbó delante de una soldado

Imagen del exterior de la Escuela Militar de Paracaidismo 'Méndez Parada', en Alcantarilla (Murcia). /R. C.
Imagen del exterior de la Escuela Militar de Paracaidismo 'Méndez Parada', en Alcantarilla (Murcia). / R. C.

El Tribunal Militar, por dos votos a uno, ve probado que hubo acoso sexual, abuso y trato degradante e impone una sanción de 106.754 euros

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

Un tribunal militar ha condenado a seis años y medio de prisión a un teniente del Ejército del Aire, hoy en situación de reserva, que se masturbó delante de una soldado en su despacho, entre otros episodios de acoso y abuso sexual cometidos entre octubre de 2014 y marzo de 2016 en la Escuela Militar de Paracaidismo 'Méndez Parada', en Alcantarilla (Murcia).

Por dos votos a uno, el Tribunal Militar Territorial Primero considera probado que el teniente F. C. A., por aquel entonces subteniente, cometió un delito de trato degradante o inhumano en concurso ideal con uno de lesiones psíquicas, castigado con tres años y un día de prisión, según el Código Penal Militar; otro delito de acoso sexual en grado de consumación, penado con dos años, y un tercero de abuso sexual, por el que le condena a un año y seis meses de cárcel.

Del mismo modo, impone una indemnización de 106.754 euros para la soldado. El montante resulta de los 720 días de baja médica que estuvo (38.131 euros), las secuelas y el estrés postraumático padecido (18.623 euros) y los daños morales ocasionados (50.000 euros). En caso de impago, se declara responsable civil subsidiario al Estado.

Le decía frases como «mira como me pones» o «¿te gustaría comérmela?», y protagonizó actos «de un marcado carácter sexual, como tocarse el pene o masturbarse»

Los hechos probados de la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, relatan que entre octubre de 2014 y marzo de 2016 el entonces subteniente aprovechó «momentos en los que estaba a solas» en el despacho de la Secretaría de la Jefatura de Estudios para acosar a la soldado, destinada en aquel departamento. Le decía frases como «mira como me pones» o «¿te gustaría comérmela?», y protagonizó actos «de un marcado carácter sexual, como tocarse el pene o masturbarse» delante de ella.

Ésta, pese a oponerse, sufrió tocamientos en alguna ocasión en los genitales y recibió «reiteradas proposiciones de mantener relaciones sexuales, con veladas amenazas en caso de no acceder a ello», describe el ponente de la sentencia, que contó con los votos favorables del presidente del tribunal y del vocal togado, ambos coroneles, y el discrepante del vocal militar, comandante del Ejército del Aire. Éste consideró que los hechos no han quedado suficientemente probados porque ha habido «incoherencias» en las declaraciones de los testigos.

Según la mayoría del tribunal, otro episodio probado ocurrió el 14 de enero de 2016, con ocasión de un trayecto desde la base al Hospital Militar de Cartagena en un vehículo conducido por la soldado. El condenado iba en el asiento del copiloto y se masturbó, y en el trayecto de vuelta le propuso ir a una vivienda para mantener relaciones sexuales, «a lo cual la mujer no le contestó, acelerando el vehículo rápidamente para volver a la base».

Una foto como prueba

Este hecho aceleró la denuncia de la soldado ante sus superiores y llevó como prueba una foto del condenado masturbándose ante ella. Tras ello, el comandante de la base activó el protocolo de acoso sexual.

El tribunal también ha considerado probado la relación de la baja médica de la víctima con el acoso sufrido. Un estrés postraumático que derivó en problemas gastrointestinales que se cronificaron.

Todos estos hechos se refuerzan con las declaraciones periciales en el juicio. El psiquiatra que trató a la soldado, que definió las vivencias de «muy traumáticas»; el médico forense del Centro Mujer 24 horas de Alicante, el primero en verla; el informe de la Junta Médica militar que rechazó cualquier «simulación» de ésta; o las declaraciones de algunos compañeros, que, sin entrar en detalles, sí admitieron verla «chunga».

La defensa, por su parte, aportó siete testigos para defender la inocencia de su cliente, entre ellos un cabo que testificó que la puerta de la secretaría estaba «normalmente» abierta para desacreditar la versión acusatoria. Pero el tribunal no le ha considerado un testimonio de referencia. La Fiscalía, por su parte, concluyó que la posición dominante del condenado le hacía estar en una situación de «impunidad», «arriesgarse» cada vez más y creerse «amparado» por la institución militar.

Tras conocer la sentencia, el letrado de la soldado, Antonio Suárez-Valdés, indicó que los jueces han impuesto al acosador una condena justa en una sentencia ejemplar, pero ahora, dijo, «la pelota está en el tejado de la ministra de Defensa, Margarita Robles». Recordó que, inicialmente, el ministerio había expulsado a la soldado por la patología psicológica sufrida «aumentando así su dolor y el daño causados, por lo que corresponde ahora a Robles enmendar su error de inmediato».