Colau exige ser alcaldesa con ERC y PSC pero Maragall avisa de que lo será gracias a Valls

Maragall responde, ayer, a los medios en Barcelona. :: Enric Fontcuberta / efe/
Maragall responde, ayer, a los medios en Barcelona. :: Enric Fontcuberta / efe

El independentismo empieza a dar por hecho que Barcelona no tendrá un alcalde secesionista

CRISTIAN REINO

barcelona. En dos semanas, el panorama de la investidura ha dado un vuelco de 180 grados en Barcelona. Si Ada Colau compareció la noche electoral entre lágrimas asumiendo la derrota, a una semana para la constitución del ayuntamiento tiene casi todas las papeletas para continuar en el cargo.

El independentismo, de hecho, ya daba ayer casi por seguro que el próximo alcalde no será secesionista y seguirá la líder de Barcelona en Comú. «Estamos ante una operación de Estado para que la alcaldesa sea Colau», lamentó Quim Torra. «El pacto de la casta está más cerca que nunca», señalaron en ERC. El derrotismo se instaló en las filas independentistas tras el último movimiento de la alcaldesa en funciones. Hasta la fecha, los comunes se habían limitado a proponer un pacto a Esquerra y el PSC para formar un tripartito en Barcelona. Pero sin aclarar quién lo lideraría.

El jueves, Colau dio un paso adelante, se postuló como candidata a la reelección y ayer reiteró su oferta a socialistas y republicanos, pero dejando claro que la jefa del gobierno municipal sería ella. El argumento de los comunes, que quedaron por detrás de ERC en los comicios (empatados a diez concejales), es que solo Colau puede ejercer de puente entre republicanos y socialistas.

Los comunes sometieron ayer a sus bases esta decisión, que fue refrendada con 369 votos a favor y 17 en contra. Si el pacto a tres no es posible, los comunes no tienen previsto hacer otra consulta a la militancia sobre la aceptación de los votos de Manuel Valls.

Para Esquerra, la oferta del tripartito, que rechazan tanto republicanos como socialistas, no es más que un engaño, una oferta «imposible», para postularse como alcaldesa sin tener que admitir que está dispuesta a aceptar los votos de Valls. La exactivista antidesahucios necesita 21 votos en el pleno municipal del 15 de junio. La suma de los comunes y el PSC da 18. Los tres que le faltarían, siempre que fructifique el pacto con los socialistas, los podría recibir gratis del ex primer ministro francés. La plataforma de Valls obtuvo seis concejales el 26-M. Tres están bajo su control y los otros tres son de Ciudadanos, que de entrada se niega a apoyar a la alcaldesa por su perfil «populista». La presión aumenta sobre Maragall, que ve cómo se le escapa el sueño de repetir en el cargo por el que será recordado su hermano. Por ello, ayer cargó con todo contra la líder de los comunes, a la que lanzó el reto de elegir entre negociar o competir. Le emplazó, cuando acabe el juicio del 'procés', a decidir si está con las «víctimas o con los represores» y a rechazar la hipoteca que a su juicio supondría recibir los votos de los socialistas y Valls.

Vuelta a negociar

El candidato republicano y la alcaldesa en funciones se reunieron ayer por segunda vez desde las elecciones. Maragall emplazó a Colau a que vuelva a la mesa de negociaciones, aunque fueron los republicanos quienes se levantaron de la mesa el miércoles pasado para forzar a Colau a definirse sobre si aceptaría los votos del dirigente galo. «La única manera de no aceptar los votos de Valls es retirar su candidatura», afirmó el candidato de Esquerra. «Trabajamos para un gobierno de izquierdas y ahora no contemplamos un escenario alternativo», fue la posición fijada por los comunes.

Los socialistas, por su parte, afirmaron que solo negociarán con los comunes y que intentarán cerrar un pacto de gobierno antes de la investidura. El PSC ya formó parte del equipo de gobierno de Colau en la pasada legislatura, pero la alcaldesa decidió romper el acuerdo tras el aval de los socialistas al 155.