Ciudadanos seduce al PSOE con 'pactos a la griega', pero fracasa con el PP

Acuerda compartir el bastón de mando con los socialistas en Albacete y Ciudad Real, pero no consigue replicar esta fórmula en Madrid

MARIA EUGENIA ALONSOMADRID.

A cuarenta y ocho horas de que se constituyan los ayuntamientos para la próxima legislatura, las piezas comienzan a encajar en el puzle de los pactos. Los partidos negocian a contrarreloj el color político de un sinfín de consistorios en los que el naranja comienza a predominar. Ciudadanos, al que las urnas concedieron la llave que abrirá el escenario político durante los próximos cuatro años, ultima acuerdos de gobierno a izquierda y a derecha. Aunque la dirección nacional definió al PP como socio preferente en todos los territorios, admitió abrirse a pactos de forma excepcional con el PSOE allí donde no fueran posibles los acuerdos con los populares.

Es el caso de Castilla-La Mancha, donde los liberales cerraron ayer con los socialistas pactos en las principales alcaldías de esta comunidad, en las que el PSOE ganó el 26 de mayo con mayoría absoluta. Sobre la mesa, Ciudadanos puso dos exigencias que los de Emiliano García-Page deberán cumplir para amarrar su respaldo: no pactar con Podemos y apoyar la aplicación del artículo 155 en caso de que la Generalitat de Cataluña no acate la Constitución.

El partido de Albert Rivera y el PSOE gobernarán conjuntamente Albacete, Ciudad Real y Guadalajara, así como una veintena de pequeños municipios. En Guadalajara lo harán en coalición con alcalde del PSOE y teniente de alcalde de Ciudadanos. Pero en Albacete y Ciudad Real se repartirán, por igual, el bastón municipal. Una fórmula, la 'griega', que la formación naranja ha tratado de replicar sin éxito en Madrid.

PP y Ciudadanos llegaron ayer a un principio de acuerdo sobre el programa, pero la negociación se topó con la indefinición sobre la elección del sustituto o sustituta de Manuela Carmena. Los liberales ofrecieron a los conservadores repartirse la legislatura en el Ayuntamiento de la capital para que ambos toquen poder. Así su candidata Begoña Villacís sería dos años alcaldesa y los otros dos lo sería el popular José Luis Martínez-Almeida. Pero el PP se niega a aceptar esta «ocurrencia», como la calificó Andrea Levy, e insiste en que su cabeza de lista en las municipales ejerza como primer edil durante toda la legislatura. Pablo Casado ya amenazó el miércoles a Ciudadanos. «O Almeida o Carmena», zanjó el líder de los populares.

La «generosidad» naranja

La formación liberal enfatizó su «generosidad» en las negociaciones a nivel global, que el PP ha encarrilado esta semana con el acuerdo para mantener uno de sus principales feudos territoriales, Castilla y León. Miguel Gutiérrez, miembro de la ejecutiva naranja, recordó al PP que ha perdido 170.000 votos en la ciudad y ha obtenido el peor resultado de su historia, mientras que Ciudadanos ha subido. «No entendemos cómo la obsesión del señor Martínez-Almeida de sentarse en el Ayuntamiento durante cuatro años puede echar por tierra un programa de gobierno que hemos negociado, y que ya le digo yo a ustedes qué es un buen programa para los madrileños», remarcó Gutiérrez.

El PP rechazó estos argumentos y aludió a su ventaja de 83.000 votos sobre los resultados electorales de Ciudadanos para enterrar las aspiraciones de Ciudadanos en la capital. «La única obsesión es la frustración de la señora Villacís de no haber podido obtener más votos en las urnas», insisten. La formación de Casado no está dispuesta a ceder a las pretensiones de Rivera y su círculo y se pregunta si los liberales aceptarían también un 'pacto a la griega' en Burgos o Palencia, donde van a gobernar gracias al acuerdo al que llegaron este jueves con el PP. «La semana pasada nos proponían cuatro años de Villacís. Ahora nos proponen dos. Mañana nos dirán que los días pares son para ellos y los impares para nosotros», aseguró la número dos de Almeida, Andrea Levy.

En caso de no alcanzarse finalmente un pacto, para el que PP y Ciudadanos necesitan contar con Vox, que ya ha advertido de que no va a ofrecer sus votos a cambio de un «cheque en blanco», Manuela Carmena retendría la Alcaldía al haber sido su lista de Más Madrid la más votada.