PP y Ciudadanos se sacuden la responsabilidad de salvar la investidura

Casado, ayer, durante el pleno en el Congreso. :: Chema Moya / efe/
Casado, ayer, durante el pleno en el Congreso. :: Chema Moya / efe

Rivera solicita por carta a Sánchez un encuentro, pero sólo para estudiar la aplicación del 155 en Cataluña

NURIA VEGAMADRID.

La penúltima llamada de Pedro Sánchez a la abstención de PP y Ciudadanos volvió a toparse ayer con la negativa inamovible de ambas formaciones a facilitar la investidura del presidente del Gobierno. En la derecha no hay terreno que explorar de aquí al 23 de septiembre. Es más, oteado el clima entre PSOE y Podemos en el Congreso, Pablo Casado dio por sentado que el secretario general de los socialistas ha puesto rumbo a la repetición electoral y recuperó la narrativa con la que se enfrentará a las urnas, si nada lo remedia, por segunda vez desde que sucedió a Mariano Rajoy al frente del partido: «España no merece unas nuevas elecciones, pero tampoco un presidente como usted».

El PP no entrará en la ecuación. «La abstención es imposible», descartó Casado sin paños calientes. A día de hoy, en su organización no existe el temor a pagar en las urnas la factura de no haber colaborado en el desbloqueo. En primer lugar, porque la partida, apuntan, no se jugaba en su terreno, sino en el de la izquierda, donde PSOE y Podemos no han logrado entenderse. Pero, además, porque los populares perciben que Ciudadanos, tras haber pactado un programa de legislatura en 2016 con Sánchez, tiene más difícil la justificación de su rechazo al candidato socialista.

Tampoco creen que al presidente del Gobierno le acompañe su trayectoria después de haber negado a Mariano Rajoy los votos del PSOE para ser investido tras los comicios de diciembre de 2015. «Pasa usted -le reprochó ayer Casado en el pleno- del no es no al sí porque sí». Y a partir de ahí los argumentos estuvieron más dirigidos al cuerpo electoral que a los actores implicados en la negociación.

LAS FRASESPedro Sánchez PSOE «No le dé una segunda oportunidad a la derecha y permita que haya un Ejecutivo progresista» Santiago Abascal Vox «Si están de acuerdo en esto, ¿por qué en lugar de un España Suma no plantean un Bruselas Suma?» Pablo Iglesias Unidas Podemos «Es preferible siempre un Gobierno de coalición antes que la repetición electoral» Aitor Esteban PNV «El bloqueo está en sus personas. No es imposible. Hay una oportunidad si hay voluntad e inteligencia» Pablo Casado PP «España no merece unas nuevas elecciones, pero tampoco merece un presidente como usted» Laura Borràs Junts per catalunya «Mientras no haya una solución política en Cataluña, España vivirá en la inestabilidad» Albert Rivera Ciudadanos «Le pido, señor Sánchez, que suba a esta tribuna y nos diga si va a aplicar el artículo 155» Joan Baldoví Compromís «Es el momento de que se ponga al timón, reúnanse o díganos claramente que vamos a elecciones»

El rechazo del PP a Sánchez difícilmente admite rectificaciones, al menos guardando una cierta coherencia. Casado llegó a reprochar al presidente que el PSN contara con la abstención de Bildu para gobernar en Navarra pese a los socialistas «asesinados por ETA» y le recriminó no rechazar los votos del independentismo. Eso, además de afearle el «chantaje» de vincular la abstención de la derecha a que las autonomías reciban los anticipos pendientes del sistema de financiación.

El cambio de tono

El discurso fue ampliamente aplaudido en el PP, que apreció «sentido de Estado» en su jefe de filas. En el partido señalan un «cambio de tono», pese a que el fondo es el mismo, en las intervenciones de su presidente y ya avanzan que esa será la tónica estos meses, en los que Casado llamará a la unidad de lo que denominan voto constitucionalista, que, en realidad, es el voto de la derecha, para tener más opciones en las urnas.

La España Suma con la que el PP aspira a una coalición con Ciudadanos -o, al menos, a que cale en sus votantes la idea de que la fragmentación beneficia al PSOE-, es para Sánchez una renuncia a las siglas. «No tiente a la suerte», le replicó, sin embargo, Casado con el argumento de que «las tres derechas» y algunas formaciones regionalistas tienen ya más apoyos que los socialistas y Podemos juntos.

Ciudadanos, sin embargo, sólo se plantea una alianza con el PP tras de las elecciones, si los números dan para gobernar -Vox, mientras, sugiere un Bruselas Suma de PSOE, populares y liberales en Europa-. Hasta entonces, Albert Rivera está dispuesto a disputar a Casado el liderazgo de la oposición, aun con las encuestas en contra, y ayer se desmarcó pidiendo por carta a Sánchez un encuentro para aplicar el 155 en Cataluña. Es el único diálogo que pretende con el presidente, con quien ya ha rehusado reunirse para abordar la parálisis política. El malestar entre ambos se escenificó en el Congreso y el jefe del Ejecutivo acabó definiendo a su exsocio como «un hipócrita».