Cinco caras de una misma ruptura

Puigdemont y Junqueras comparecen el 20 de septiembre de 2017. :: Andreu Dalmau / efe/
Puigdemont y Junqueras comparecen el 20 de septiembre de 2017. :: Andreu Dalmau / efe

La división en el independentismo aflora entre los diferentes sectores del movimiento

CRISTIAN REINO

barcelona. La unidad del independentismo hace aguas. Y lo hace, además, en un momento crucial, con la sentencia a los dirigentes encarcelados por el 'procés' a la vuelta de la esquina. De un bloque uniforme, el soberanismo ha pasado ahora a emprender una guerra de guerrillas contra el Estado en la que los diferentes actores políticos y sociales apuestan cada uno por ir por su lado. La respuesta a la decisión que adopte el Tribunal Supremo sobre los dirigentes presos se presenta como un punto de inflexión. Todas las partes hablan de adoptar una posición unitaria, pero las ideas van desde el adelanto electoral que desea Esquerra para hacerse con las riendas de la Generalitat a la amenaza de una nueva declaración unilateral de independencia que ansía la Asamblea Nacional Catalana (ANC). Estas son las grietas dentro del soberanismo.

Junqueras contra Puigdemont

Es la madre de todas las batallas en el independentismo. Son los dos pesos pesados, enfrentados desde octubre de 2017. El choque es personal y también estratégico. El republicano no perdona que el expresidente de la Generalitat huyera a Bruselas tras pedir a todos los miembros de su Gobierno que el lunes siguiente a la declaración unilateral de independencia (DUI) del 27-O acudieran a sus despachos a defender la república. El posconvergente no perdona, por su parte, a los republicanos que fueran los que más le presionaron para que no convocara elecciones y declarara la independencia.

Más allá de la cuita personal, ambos se han distanciado en lo político. Junqueras defiende un independentismo más pragmático que pueda dialogar con otras fuerzas no secesionistas y que sea útil en la gobernabilidad en el conjunto de España. ERC apuesta por ampliar la base y reconoce que la independencia va para largo. Puigdemont, mientras tanto, advierte (según el libro que acaba de publicar) de que el movimiento no va bien.

A su juicio, pensar que el Gobierno central alguna vez negociará un referéndum es situarse fuera de la realidad, y aboga por recuperar el «conflicto» y la «confrontación» con el Estado. El expresidente culpa, además, a Esquerra de la falta de unidad en el independentismo por su negativa a aceptar las listas unitarias en las últimas citas electorales.

Y si están enfrentados los líderes, qué decir de los partidos, JxCat y ERC, que se han buscado las cosquillas en todo momento. En realidad, ambos luchan por lo mismo: por ser la fuerza hegemónica del soberanismo.

Mas contra Puigdemont

Es una de las batallas que antes tiene que resolverse dentro del secesionismo: la pugna por el control del espacio de centro derecha, el que antes ocupaba Convergència, luego el PDeCAT y ahora JxCat. Pero estas siglas todavía no se han constituido como partido ni cuentan con una estructura organizativa. Tanto el PDeCAT como la Crida tienen que negociar cómo acaban integrados en JxCat y qué línea sigue la nueva formación, si una versión actualizada de la vieja Convergència, que era pactista y pragmática, o la línea dura e irredenta de Carles Puigdemont.

Artur Mas está inhabilitado hasta el 23 de febrero de 2020, por lo que si las elecciones catalanas se celebran en primavera podría ser el candidato. Él se deja querer. Pero Puigdemont no quiere perder el control y, además, es el principal activo electoral del nacionalismo de centroderecha. Tras quedarse sin escaño en la Eurocámara, el exalcalde de Girona corre el riesgo de quedarse cada vez más aislado en Waterloo. Y no lo va a permitir.

ANC contra ERC y JxCat

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, avisó a finales de julio de que sería «preocupante una deriva antipartidos en la Diada». La reflexión era similar a la que hizo Josep Huguet, exconsejero de ERC que ya ha anunciado que no asistirá a la manifestación del 11 de septiembre porque aprecia en la organización de la movilización una «música antipartidos». «Un grupo de exaltados quiere convertir la Diada en un aquelarre purificador contra los traidores», dijo.

La ANC siempre ha sido el principal 'lobby' independentista. Carme Forcadell se hizo célebre por la arenga que le soltó a Mas, micrófono en mano: «President, pon las urnas». La actual presidenta de la Asamblea, Elisenda Paluzie, sigue la misma línea. Lleva un año apretando a Quim Torra para que haga efectiva la república. Y le amenaza con retirarle el apoyo. El aviso va dirigido también a JxCat y ERC, a los que se acusa de regresar al autonomismo. La ANC se manifestó semanas atrás ante las sedes de los dos partidos secesionistas por sus pactos locales. A los nacionalistas no le perdonan su acuerdo con el PSC en la Diputación de Barcelona. A los republicanos, su pacto con los socialistas en algunos ayuntamientos como Sant Cugat del Vallès o Figueras. En el fondo, subyace la amenaza de la ANC de liderar una candidatura para las elecciones catalanas, como ya ensayó para las municipales en Barcelona (con rotundo fracaso). Se presentarían como los únicos independentistas de verdad.

CDR contra Torra

El presidente de la Generalitat empezó la legislatura animando a los Comités de Defensa de la República (CDR), de los que se declaró amigo, a que «apretaran». Pero las obligaciones del día a día le han ido distanciado de los secesionistas más radicales, que le piden que dé pasos inequívocos hacia la república, y en el independentismo más contundente le critican que aliente a los CDR y luego el consejero de Interior envíe a los Mossos para detenerlos.

En julio, los CDR arremetieron con dureza contra el Gobierno catalán tras la detención de nueve activistas acusados de organización criminal. «La organización criminal es el Govern que nos señala», afirmaron. Los disturbios provocados por el enfrentamiento entre CDR y Mossos en Girona y Sabadell el año pasado provocaron una crisis en el Ejecutivo, que se resolvió con una purga en la cúpula policial. Los CDR, la CUP y Arran tienen en el punto de mira al consejero Buch. También a Torra por mantenerle en el cargo.

ANC contra los radicales

La manifestación de la Diada llega este año más convulsa que nunca. No solo se han desmarcado dos exconsejeros de ERC por temor a que la protesta se convierta en un concierto de pitos contra esta formación. Sectores radicales del independentismo están promoviendo en las redes una protesta alternativa a la de la ANC, cansados de las manifestaciones festivas de la Asamblea que son, a su entender, más de lo mismo. Piden radicalizar las protestas y para este año proponen rodear la Cámara catalana y, si cabe, ocuparla.