Casado y Rivera apremian al líder socialista para que no dilate su reelección

El líder del PP explicó ayer en el Congreso su reunión con el Rey. :: e. p./
El líder del PP explicó ayer en el Congreso su reunión con el Rey. :: e. p.

Argumentan que Sánchez ya tiene una mayoría con los independentistas y sólo tiene que «armarla»

MARÍA EUGENIA ALONSO

MADRID. Pablo Casado y Albert Rivera apremiaron ayer al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que deje a un lado los «tacticismos» y no dilate su investidura para que la legislatura eche a andar cuanto antes. Ni al líder del PP ni al de Ciudadanos les gusta la opción de gobierno que se abre con Sánchez porque están convencidos de que tendrá a Unidas Podemos y a los independentistas como aliados. Pero consideran que el socialista es el único capaz de conformar una mayoría tras los resultados del 28 de abril. Sólo tiene que armarla. «Tiene una mayoría, que no nos gusta, pero le dan los números», remarcó Rivera tras entrevistarse con Felipe VI. «Tiene alternativas. No vemos una situación de bloqueo», apuntaló Casado.

Ambos confirmaron tras su paso por el Palacio de la Zarzuela que no apoyarán un gobierno de Sánchez ni lo facilitarán mediante abstenciones. Los populares no se fían de él. «No sabemos qué plan tiene para España. Se va a presentar para hacer qué», cuestionó Casado. «Dije que si no podíamos gobernar, no apoyaríamos a Sánchez», insistió Rivera.

El liberal rechazó todas las especulaciones sobre una posible abstención en alguna de las futuras rondas de investidura y defendió que el PSOE debe apoyarse en los socios de la moción de censura a Mariano Rajoy y con aquellos que le han facilitado Gobiernos regionales en estos cuatro años como el de la Comunidad Valenciana o Baleares. «Gobierna en comunidades con podemitas y nacionalistas -subrayó Rivera- y puede hacerlo en España».

Dos visiones

Pero la investidura de Sánchez sigue estando pendiente de un complejo puzle en el que será necesario sumar a fuerzas contrapuestas como Coalición Canaria y Podemos, y en el que UPN puede jugar un papel clave. La abstención de la formación de Javier Esparza para que el actual presidente del Gobierno sea relegido no es entendida igual por sus dos socios de la coalición Navarra Suma. Mientras Casado dejó claro claro que no vetará un pacto de UPN con Sánchez, sobre todo si facilita que la coalición pueda gobernar la comunidad y Pamplona, Rivera rechazó que se plantee como un intercambio de cromos entre Madrid y la comunidad foral. «Batasuna -recalcó- no puede tener la batuta de un Gobierno siempre que puedas evitarlo».

Para el líder liberal, «lo que se juega» en Navarra es mucho, tanto como que «la identidad predomine sobre la ciudadanía». Un riesgo que, en su opinión, corre ese territorio si EH Bildu tiene la llave de la gobernabilidad. «Es una cuestión de Estado», subrayó Rivera, que arremetió con dureza contra el PSN por plantearse la posibilidad de no dejar gobernar a las fuerzas constitucionalistas, que son las que han ganado, mientras que los navarros han decidido que el nacionalismo vasco se vaya a la oposición.