Casado y Feijóo aparcan diferencias para evitar una nueva debacle el 26-M

Pablo Casado y Alberto Núñez Feijóo saludan, ayer, en la romería de O Pino (A Coruña). :: Xoán Rey / efe/
Pablo Casado y Alberto Núñez Feijóo saludan, ayer, en la romería de O Pino (A Coruña). :: Xoán Rey / efe

El presidente del PP acude al feudo gallego para protagonizar su primer acto de campaña tras las generales

A. A.

MADRID. Pablo Casado estaba obligado a elegir Galicia como primer destino en la nueva campaña que comienza de forma oficiosa este fin de semana para las municipales, autonómicas y europeas. En base a los cálculos electorales esto era así porque, a pesar de caer hasta 14% puntos en las generales del pasado domingo respecto a 2016, ésta es la comunidad autónoma donde mejor se defendió el PP y, sobre todo, el único lugar donde logró resistir el empuje de Vox y Ciudadanos. Pero más importante aun que los resultados es la lectura interna. El líder de los populares quiso compartir con Alberto Núñez Feijóo su regreso a la carretera para lograr la remontada de aquí al 26 de mayo. No en vano, el gallego es el barón territorial con más poder dentro del partido a día de hoy. El único, además, que podría poner en solfa su liderazgo.

Casado y Feijóo cerraron filas ante los 5.000 simpatizantes que acudieron a escucharles a la romería popular organizada en la localidad coruñesa de O Pino. La cita llegaba con ruido de sables de fondo, después de que sectores afines a Casado culparan a Mariano Rajoy y su herencia del descalabro en las generales y que el presidente gallego, que no acudió al Comité Ejecutivo Nacional del PP del pasado martes, señalase que se habían cometido errores estratégicos en campaña, una clara referencia a la deriva del PP nacional hacia la derecha para combatir la competencia de Vox.

Reparto de culpas

Este sábado, Casado y Feijóo comenzaron por reconocer errores. No individuales, sino los cometidos por todo el partido. «Y yo el primero», afirmó el presidente gallego a modo de capote de su invitado, pese a ser el barón del PP que mejor aguantó la pinza entre liberales y la ultraderecha. «Querido Pablo, el PP de Galicia está a la orden para reconstruir las mayorías, para unir el voto y para remontar», señaló en un guiño al discutido líder de la formación conservadora y al que corrientes internas desearían que sustituyera en la sede nacional de Génova. En su opinión, Abascal ha caído como agua bendita para un PSOE que se ha aprovechado de la división de los conservadores. «Sánchez convirtió Vox en su juguete», dijo.

Casado agradeció el gesto de su barón territorial e insistió en que el PP es el único represente del centro derecha capaz de hacer frente a la alianza de los socialistas con «independentistas o comunistas». También presumió de centralidad frente a lo que desde el martes califica de socialdemocracia en Ciudadanos y ultraderecha en Vox. «Somos conscientes de los errores y queremos transmitir que tenemos la mejor solución a los problemas de nuestra gente, somos los que sacamos las castañas del fuego cuando pintan bastos», dijo.

En el capítulo de la autocrítica, el líder conservador valoró que «miles de españoles seguro que se han arrepentido» de su voto el pasado domingo, pero añadió que él y su partido han «captado el mensaje».