Casado busca una alianza global con Rivera para gobernar en España «en seis meses o un año»

MARÍA EUGENIA ALONSO MADRID.

A Pablo Casado las elecciones en Andalucía le han despejado la hoja de ruta que bullía en su cabeza desde que el pasado julio ganó las primarias a Soraya Sáenz de Santamaría. A pesar de perder más de 300.000 votos y dejarse siete escaños en el camino, el líder del PP se ve hoy más cerca de la Moncloa que antes de los comicios. Tanto es así que incluso se ha atrevido a aventurar que podría hacerlo «en seis meses o un año» de la mano de Ciudadanos. Siempre y cuando el partido de Albert Rivera vire hacia la izquierda para seguir ahondando en el «boquete» del PSOE y deje el espacio de la derecha a su formación. «Así podríamos gobernar los dos con mayoría absoluta», afirmó Casado ante la posibilidad de que las generales se convoquen en 2019.

El líder conservador considera que los comicios andaluces han supuesto «la primera zancada» para recuperar «todo el espacio electoral» que en su día ocupó en exclusiva el PP. Pero, primero, debe amarrar la Junta, y eso pasa por un «acuerdo global» con los liberales, que incluya la Mesa del Parlamento y la investidura de Juan Manuel Moreno. Un pacto de «47 escaños» que apoyaría Vox desde fuera, ahora que ha dejado claro que no quiere «cargas ni cargos», y que se debe alcanzar antes del 27 de diciembre, que es cuando se constituye la Cámara autonómica. En una conversación informal con periodistas en el Congreso, Casado defendió que Andalucía necesita «un cambio de régimen» y no «de Gobierno». Para ello ya ha iniciado los contactos con Ciudadanos, su único interlocutor en esta comunidad. Aunque habló con Rivera la misma noche electoral, las negociaciones están en manos de su número dos, Teodoro García Egea, y del secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, quienes se verán las caras a la vuelta del puente de la Constitución. Moreno y su equipo harán lo propio con Juan Marín en Sevilla. En el PP dan por hecho el acuerdo con el partido liberal, aunque aún no saben si será de investidura, de legislatura o de gobierno. Será Ciudadanos el que «elija», pero lo cierto es que los populares están dispuestos a ofrecerles varios sillones del Gobierno. Entre ellos, varias consejerías, además de Presidencia del Parlamento. Pero en caso de que las negociaciones se atasquen, Casado no dudará en descolgar el teléfono y hablar directamente con Rivera, con quien dice tener «buena relación».

Su prioridad es sumar el apoyo de Ciudadanos y dejar que Vox decida cúal debe ser función. «Que haga lo que quiera», se limitó a decir el líder del PP. Si un día antes le abría la puerta a entrar en un hipotético Ejecutivo de Moreno en Andalucía, ayer se la entornaba y advertía a Santiago Abascal de que si vota en contra o se abstiene y no permite que la investidura salga adelante tendría «mucho que explicar» porque podría conducir a una repetición electoral.

Aun así Casado defendió la posibilidad de llegar a acuerdos porque en estos momentos Vox «es más Trump que Le Pen». Aseguró que podría encontrar puntos de encuentro en la reforma de la ley de violencia de género, si se circunscribe a las denuncias falsas, o en inmigración, siempre dentro del marco legal actual. En lo que será imposible es en la devolución de competencias al Estado que pide Abascal ni el cierre de Canal Sur. Con el pacto en Andalucía encauzado, Casado se echará a la carretera para ir nombrando a los candidatos para el 26 de mayo.

 

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