Casado avisa al Gobierno de su oposición frontal al acercamiento de presos de ETA

Pablo Casado cruza ayer una calle durante su visita el municipio alicantino de Santa Pola. :: manuel / efe/
Pablo Casado cruza ayer una calle durante su visita el municipio alicantino de Santa Pola. :: manuel / efe

El presidente del PP acusa a Sánchez de premiar el apoyo del PNV con el traslado de reclusos de la banda al País Vasco

NURIA VEGA MADRID.

No parece que el consenso entre el Gobierno y el PP en materia penitenciaria vaya a ser posible en esta legislatura. El traslado de los reclusos de ETA Olga Sanz y Javier Moreno desde la prisión de Villabona, Asturias, a la de Basauri, en Vizcaya, ha despertado los recelos de los conservadores y ha avivado el discurso de Pablo Casado contra cualquier cambio en la política de cárceles que favorezca el acercamiento de presos de la banda al País Vasco. El líder de los populares advirtió ayer de que su oposición será frontal en este terreno. Más aún cuando cree que Pedro Sánchez busca premiar así el respaldo del PNV y la izquierda abertzale en el Congreso: «No pueden contar con nosotros, porque pensamos que es una contraprestación a una moción de censura vergonzante».

El cambio de cárcel, en esta ocasión, se produce después de que los dos presos de ETA hayan accedido al tercer grado una vez cumplidas tres cuartas partes de su condena. Además, desde Instituciones Penitenciarias se informó esta semana de que tanto Sanz como Moreno se han desvinculado de la banda, han renunciado a la violencia, han abonado su responsabilidad civil, han pedido perdón y han mostrado disposición a colaborar con las autoridades.

En este escenario, la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet, trató ayer de desvincular el traslado de cualquier tipo de decisión política y lo circunscribió al cumplimiento de la ley penitenciaria. «Cuando se adquiere el tercer grado -defendió en un encuentro con la prensa en Mérida-, el acercamiento es automático». Pero Casado recordó la puerta abierta que el delegado del Gobierno en el País Vasco dejó el miércoles a nuevos movimientos de presos.

LAS FRASESPablo Casado Presidente del PP «Pensamos que es una contraprestación a una moción de censura vergonzante» Meritxell Batet Ministra de Política Territorial «Cuando se adquiere el tercer grado, el acercamiento es automático»

Jesús Loza avanzó el propósito de poner en marcha «algo parecido» a lo que fue la vía Nanclares, el protocolo para reinsertar a aquellos reclusos de la banda arrepentidos que puso en marcha el último Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. «Nos preocupa mucho -denunció el presidente del PP- la política antiterrorista que está planteando el Gobierno».

Según Casado, los dos reclusos que terminarán de cumplir su condena en Basauri ni tan siquiera han pedido perdón de manera directa a sus víctimas. Ambos formaron parte del comando Vizcaya que intentó asesinar al expresidente de los populares vascos Carlos Iturgaiz y al exconsejero de Interior Juan María Atutxa. Y en el caso del primero, esta semana envió una carta al Ministerio del Interior para aclarar que ni Sanz ni Moreno se pusieron en contacto con él para mostrar su arrepentimiento.

Seña de identidad

No es la primera vez que la relación entre el PSOE y el PP se tensa a cuenta de la política antiterrorista. Ya ocurrió con Rodríguez Zapatero en la Moncloa y Mariano Rajoy en la oposición y todo apunta a que en esta nueva fase será uno de los puntos de fricción entre ambas formaciones. «No podemos aceptar -avanzó ayer Casado- que el delegado del Gobierno en el País Vasco me diga que no molestemos, que nos pongamos a un lado. Lo siento mucho, el PP se basa como pilar fundamental en las víctimas del terrorismo y nos molesta profundamente que haya una cesión a los terroristas y que, sin embargo, no se esté cerca de las víctimas». La advertencia la lanzó desde Santa Pola, donde participó en una ofrenda floral en recuerdo de los dos fallecidos -entre ellos, una niña de seis años- en el atentado de 2002 en la localidad alicantina.

El discurso en esta materia se ha endurecido tras el relevo en la dirección del PP. En octubre de 2016 el Gobierno de Rajoy aún contemplaba la posibilidad de replantearse la estrategia penitenciaria tras la desaparición de la banda terrorista. «Modificaremos la política de dispersión penitenciaria con carácter general el día en que ETA se disuelva y, si no, individualmente cuando el preso de desvincule», aseguró el entonces ministro del Interior, Jorge Fenández Díaz. Pero cuando en mayo de este año la organización terrorista dio ese paso, el Ejecutivo optó por no cambiar nada.

Ahora, Casado eleva el tono. Más incluso que las asociaciones de víctimas, que creen que el movimiento de esta semana cumple los requisitos legales. La AVT, en todo caso, vigilará que este no sea el principio de una política de acercamientos.

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