Casado acentúa el perfil aznarista de su candidatura con el fichaje de San Gil

Casado y María San Gil tras participar ayer en Madrid en un acto de campaña del candidato a presidir al PP. :: Luca Piergiovanni / efe/
Casado y María San Gil tras participar ayer en Madrid en un acto de campaña del candidato a presidir al PP. :: Luca Piergiovanni / efe

El vicesecretario afirma tener ya la mayoría de los compromisarios gracias a un acuerdo con Cospedal

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

María San Gil, expresidenta del PP del País Vasco y uno de los iconos del 'aznarismo', dio ayer su respaldo a la candidatura de Pablo Casado para liderar el partido. El vicesecretario acentúa de esta manera sus vínculos con el expresidente del Gobierno y el perfil antinacionalista de su proyecto en contraposición al sesgo 'marianista' que se atribuye a la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría. Ninguno de los dos aspirantes, sin embargo, aceptan que se les identifique con uno u otro de los presidentes del Gobierno que ha tenido el PP porque lo que suma en algunos sectores, lo resta en otros, y tanto la exvicepresidenta como el exportavoz quieren rebañar en todos.

Los equipos de ambos aspirantes sostienen que llevan ventaja en la disputa por el apoyo de los 3.134 compromisarios que decidirá el sucesor de Mariano Rajoy. La candidatura de Sáenz de Santamaría no da cifras, pero asegura que sus cuentas van «bien o muy bien». La de Casado afina más y sitúa en al menos 2.000 los delegados que han comprometido su voto para el vicesecretario. No deben estar muy convencidos de sus números cuando ambos han redoblado los golpes de efecto. El de mayor calado lo protagonizó ayer el vicesecretario con San Gil, una figura con mucho predicamento entre los populares. «Diez años después, en los que me he sentido ideológicamente muy huérfana, (Casado) me ha devuelto la ilusión», afirmó la exlíder del PP vasco tras participar en Madrid en un acto de la candidatura.

San Gil rompió en 2008 con Rajoy en desacuerdo con la línea, a su entender, permisiva del PP con los nacionalistas. Abandonó la ponencia política para el congreso del partido de aquel año, en la que trabajaba con José Manuel Soria y Alicia Sánchez Camacho, por «diferencias fundamentales» con la estrategia de Rajoy. Su portazo hizo retumbar los cimientos del partido. Desde entonces ha estado apartada de la vida partidaria, y solo aparecía en algunos actos con Aznar y con las víctimas del terrorismo.

San Gil proclamó ayer que Casado es «el mejor líder» que puede tener el partido porque devolverá «la ilusión de militar en el PP». El candidato, en reciprocidad, señaló que María San Gil es una «referencia moral imprescindible para España» porque representa «la llama de la libertad» y la «esencia» de los principios y valores del PP. Garantizó que si se impone en el congreso del partido del 20 y 21 de julio la exlíder de los populares vascos será «lo que quiera, cuando quiera y cómo quiera» dentro de su equipo directivo.

Una fórmula que también ha utilizado con el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, al que ha ofrecido sumarse a su candidatura y con el que se verá mañana en Santiago en otro acto de su candidatura, al que están citados los 279 compromisarios gallegos que irán al congreso. Feijóo será anfitrión el próximo lunes de Sáenz de Santamaría en Pontevedra.

Ilegalizar independentistas

En su campaña de recuperar las esencias aznaristas sin identificarse con el expresidente, Casado añadió a su proyecto ideológico otro toque muy de José María Aznar, la ilegalización de las fuerzas políticas independentistas. No se puede permitir, señaló, la actividad política de organizaciones que tienen entre sus objetivos «romper la Constitución y romper la ley». «Ya está bien de esta humillación a los españoles», advirtió.

Sáenz de Santamaría, entretanto, siguió con los llamamientos a la integración para llegar al congreso con una sola candidatura. Tesis que defiende la dirección del partido, el comité organizador de la asamblea y cada vez más dirigentes territoriales, temerosos de la fractura. Pero los mensajes caen en saco roto porque Casado insiste en su idea de llegar al cónclave para medir las fuerzas con su rival, y solo «después» se podría hablar de integración.

La candidatura del exportavoz popular cree, en cambio, que es factible unir fuerzas antes del congreso con los restantes candidatos de la primarias, sobre todo con el equipo de Dolores de Cospedal, con el que trabajan «en una estrategia conjunta» para la cita del 20 y 21 de julio, según revelaron fuentes cercanas a Casado.

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