Borrell renuncia a la Eurocámara para «no dejar desatendido Exteriores»

Borrell, ayer, en una comparecencia en Bruselas. :: Ballesteros / efe/
Borrell, ayer, en una comparecencia en Bruselas. :: Ballesteros / efe

El ministro, que aceptó a regañadientes ser cabeza de lista del PSOE, dice que no recogerá el escaño ante lo dudoso de una pronta investidura

P. LAS HERAS / S. ARROYOMADRID / BRUSELAS.

Josep Borrell no ocupará el escaño que logró el pasado 26 de mayo en el Parlamento Europeo. Nunca tuvo muchas ganas de hacerlo y ahora ha encontrado una razón para justificar su paso atrás. «No era muy razonable -argumentó ayer durante una rueda de prensa en Bruselas- que el Ministerio de Exteriores quedara vacante durante un tiempo indefinido». Adquirir el acta antes del 2 de julio, el día que se constituye la Eurocámara, le habría obligado a renunciar al cargo gubernamental. Y, según él, la enorme «incertidumbre» que pesa sobre la investidura de Pedro Sánchez habría podido prolongar durante demasiados meses -al menos hasta septiembre, si de da crédito a las palabras de Pablo Iglesias- una situación inconveniente.

Es cierto que, estando en funciones, Sánchez no puede nombrar ministros, pero lo que sí estaba en su mano era asignar a otro miembro de su Consejo -por ejemplo, al de Agricultura, Luis Planas, que desde hace tiempo está en todas las quinielas para sustituir a Borrell en el futuro Gobierno- las labores del jefe de la diplomacia. Finalmente, ha optado por no hacerlo sabiendo, como sabía desde el primer día, que si el veterano político catalán aceptó ser cabeza de cartel del PSOE a las europeas fue por no desairarlo y no porque esa fuera su vocación o voluntad. No en vano, jamás hizo demasiado por ocultar sus reticencias a volver, a los 72 años, a una institución que ya presidió entre 2004 y 2007.

La incógnita es ahora si, pese a todo, Borrell optará a otro cargo comunitario. Sánchez, que participará este domingo en el Consejo Europeo extraordinario convocado para cerrar las propuestas para las principales instituciones de la UE, siempre dijo que, si había optado por su ministro de Exteriores para encabezar la lista de su partido, era porque pensaba en él como comisario.

Más opciones

El propio Borrell evitó ayer descartar la posibilidad de desempeñar un cargo relevante en la estructura de la Comisión Europea e incluso, cuando se le planteó la opción de ocupar la Alta Representación de Exteriores de la UE, un cargo para el que suena su nombre, respondió: «Creo que tengo capacidad para serlo, sin duda alguna». Fuentes próximas a Sánchez, sin embargo, se limitan a admitir que la renuncia al Parlamento Europeo «no tiene por qué» implicar que deje de pensar en él para otros cometidos.

En la recámara, el jefe del Ejecutivo tiene la bala de la titular de Economía y exdirectora general de Presupuestos de la UE, Nadia Calviño, la única ministra que renunció a concurrir en las listas del PSOE al Congreso de los Diputados el pasado 28 de abril. En el partido son muchos los que creen que sus opciones de lograr una Vicepresidencia en la Comisión serían, llegado el caso, elevadas.

En contra del ministro de Exteriores en funciones pesa, además, según apuntan fuentes de la Eurocámara, su pasado, especialmente, el hecho de haber sido multado por la CNMV usar información privilegiada en la venta de acciones de Abengoa y, aún más relevante, dicen, el no haber declarado que era consejero de la multinacional energética (puesto por el que cobraba 300.000 euros al año) mientras dirigía el Instituto Universitario Europeo de Florencia, que finalmente abandonó. Aun así, las citadas fuentes creen que, si hubiera acuerdo de populares y socialistas, salvaría los muebles. «Saldría de la comisión que tendría que evaluar su idoneidad en el Parlamento Europeo algo colorado -dicen-, pero nada más».

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