Aumenta la presión sobre Quim Torra para que convoque elecciones

Joan Tardà afirma que el adelanto electoral tras la sentencia será «insoslayable» e «imprescindible»

CRISTIAN REINO

barcelona. Carles Puigdemont tiene un objetivo: mantener el desafío contra España desde el interior de las instituciones europeas. Su propósito es entrar en la Eurocámara y tener un altavoz inmejorable para seguir cargando contra el Estado español. Lo que hace ahora, a través de conferencias y entrevistas en medios de comunicación, pero desde un organismo oficial, el corazón de la UE. Sin embargo, se ha encontrado con que la realidad no es tan sencilla como la pintaba a sus seguidores: nadie le espera con los brazos abiertos en la UE.

Ni el Parlamento Europeo se ha puesto de su parte, ni la Justicia Europea le he enmendado la plana a los tribunales españoles. Su pleito para acabar siendo reconocido como eurodiputado aún no ha concluido, pero de fracasar, al expresidente solo le quedará una bala para continuar liderando el independentismo: volver a presentarse como candidato a la presidencia de la Generalitat. Trataría de cerrar el círculo de la actual legislatura catalana, que arrancó con el intento de investirle (Esquerra se negó a cruzar el Rubicón legal para hacerlo) y concluiría con la intención de Junts per Catalunya (JxCat) de volver a prometer su reelección.

El fiasco secesionista en Estrasburgo, escenificado por la intervención de Puigdemont desde el otro lado de la frontera entre Francia y Alemania (para asegurarse no ser detenido y extraditado) añade, por tanto, presión sobre Quim Torra para que convoque elecciones en los próximos meses.

Una presión que Esquerra aumentó ayer, a través de Joan Tardà. La convocatoria de elecciones será «insoslayable» e «imprescindible» después de la sentencia del 'procés', afirmó en un artículo en 'El Periódico de Catalunya'. No solo él. El sindicato UGT también reclamó elecciones al Gobierno catalán para acabar con la «parálisis» institucional.

Ese es el mismo diagnóstico que hace la oposición. Y la CUP, que durante los últimos meses le ha pedido comicios a Torra por su incapacidad para hacer efectiva la República. Los anticapitalistas hicieron ayer pública una ponencia política, que someterán a su militancia el 14 de julio, que contempla tres escenarios: elecciones en otoño de este año, en primavera de 2020 o en otoño de 2020. En el primer supuesto, Puigdemont no tendría oposición en JxCat. Sí, en cambio, en los otros dos escenarios, toda vez que la inhabilitación de Artur Mas expira el 23 de febrero de 2020 y el expresidente ya se ha postulado como posible candidato.

Mientras tanto, el Gobierno catalán, al menos de puertas afuera no quiere ni oír hablar de elecciones y trata de transmitir la imagen de que quiere alargar la legislatura. La consejera de la Presidencia, Meritxell Budó, afirmó ayer que el Ejecutivo trabaja ya en los presupuestos del año que viene (los este año no ha podido aprobarlos), aunque a día de hoy no tiene socios para poder sacarlos adelante. El Govern espera además que haya «pronto» un nuevo Gobierno en la Moncloa para poder «sentarse a negociar» sobre el conflicto catalán «sin líneas rojas». Con la incógnita añadida de que Torra podría ser inhabilitado como consecuencia de la querella por los lazos amarillos.