La Abogacía del Estado sostiene que la violencia no fue «estructural»

M. SÁIZ-PARDO / M. BALÍN

madrid. La Abogacía del Estado describió la misma realidad que la Fiscalía pero llegó a conclusiones diferentes. No hubo rebelión, solo sedición, porque no hubo violencia. La jefa de la Sección Penal de los servicios jurídicos reconoció ayer que en el 'procés', y sobre todo durante el 1-O, los concentrados usaron la «fuerza» para votar e impedir a la Policía y la Guardia Civil cumplir un mandato judicial. Pero una cosa, según Rosa María Seoane, es usar la «fuerza» y otra bien diferente es utilizar la «violencia». Y «el uso de la violencia no fue un elemento estructural de los acusados».

«La violencia no necesariamente tiene que ser física, puede ser intimidación», concedió Seoane para acto seguido recalcar que esa intimidación, no obstante, debe ser «verosímil, sería y fundada». Circunstancia que, a su entender, no ocurrió en el 'procés'. «No podemos considerar probado que la violencia, como medio comisivo de mayor intensidad que el uso de la fuerza, haya sido uno de los elementos estructurales del plan de los acusados», insistió la letrada del Estado.

Seoane admitió que lo ocurrido el 1-O fue un «movimiento reactivo, público y masivo» por parte de «más de dos millones de personas». «La pauta común en todos los centros fueron las concentraciones masivas dotadas de cierta organización para ese alzamiento público y multitudinario», también reconoció. Esas concentraciones -argumentó- querían impedir a las fuerzas policiales el cumplimiento de una resolución judicial.

Por ello, zanjó, que lo ocurrido aquel primer domingo de octubre de 2017 fue un clásico delito de sedición por cuanto se produjo «un alzamiento masivo, público y tumultuario» que, además, tenía como objetivo prioritario «impedir el cumplimiento de la ley».