Los vecinos de Seseña lamentan que el incendio del vertedero de neumáticos era una catástrofe anunciada

Un helicóptero participa en las labores de extinción. /
Un helicóptero participa en las labores de extinción.

El cementerio de neumáticos existe desde hace 26 años y acumula cinco millones de ruedas

J. V. MUÑOZ-LACUNAtoledo

"Algún día ocurrirá una desgracia". Una frase repetida mil veces por los vecinos de Seseña, municipio situado al norte de la provincia de Toledo, fronterizo con Madrid, cada vez que miraban las montañas de neumáticos apilados a las afueras de esta localidad de 21.000 habitantes, una de las que más ha crecido en España en los últimos años por la burbuja inmobiliaria. Una frase que este viernes se ha hecho realidad con el incendio de este cementerio ilegal de ruedas.

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De las montañas de neumáticos ha surgido una enorme columna de humo que ha alertado, sobre todo, a los vecinos más próximos, los que residen en la famosa urbanización de 'El Quiñón', la que levantó el empresario Francisco Hernando 'El Pocero' en plena fiebre constructora.

"He ido a por mi niña al colegio porque le dolía mucho la cabeza y le picaban los ojos", relataba un padre después de recoger a su hija de uno de los colegios de Seseña que este viernes ha tenido que cerrar por la peligrosidad del humo. "Este humo es increíble, es muy tóxico y hasta ha cambiado la temperatura del ambiente", contaba otro vecino. Un tercero, con más años viviendo en Seseña, se quejaba de que "somos el último pueblo de la provincia de Toledo antes de entrar en Madrid y estamos abandonados por las administraciones".

El cementerio de neumáticos más grande de Europa

Y es que la historia de este gran cementerio de neumáticos no es reciente. Arranca en 1990 cuando empiezan a arrojarse en una parcela privada las primeras ruedas. Así hasta 2001, cuando el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) presenta la primera denuncia contra el vertedero incontrolado. Más tarde, en 2013, el Ayuntamiento de Seseña firmó un convenio con la empresa Desechos y Gestión de Ruedas Iberia S.L. para retirar todo el material pero ésta lo incumplió y hubo que rescindir el contrato. Recientemente, los gobiernos de España, Castilla-La Mancha y Madrid habían llegado a un principio de acuerdo para que la empresa pública Tragsa se llevara todos los neumáticos para reciclarlos.

Cuando parecía que, por fin, las administraciones habían encontrado la solución, un incendio -todo apunta a que ha sido intencionado, según el alcalde de Seseña, Carlos Velázquez, y el consejero de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha, Francisco Martínez Arroyo- ha echado todo al traste.

La nueva solución que se buscará "dependerá del estado en el que quede la parcela afectada por el incendio cuando quede totalmente extinguido dentro de unos días", según Martínez Arroyo.

Quienes también se preguntan por el futuro son los ecologistas, que reconocen su "frustración porque veíamos que esto iba a pasar y había que haber actuado antes". Así se expresa Miguel Ángel Hernández, coordinador de Ecologistas en Acción en Castilla-La Mancha, quien recuerda que las partículas en suspensión que se han dispersado por la atmósfera "son muy tóxicas, peligrosas y algunas hasta cancerígenas, como las dioxinas". Por este motivo, algunos vecinos de la urbanización de 'El Quiñón' han optado por hacer las maletas y marcharse unos días a segundas residencias o a viviendas de familiares alejadas de Seseña.