Felipe VI reivindica a España ante la ONU como «nación de raíces milenarias» que ampara a «todos»

Felipe VI interviene ante la Asamblea General de las Naciones Unidas con un discurso que defiende la candidatura de España al Consejo de Seguridad. /
Felipe VI interviene ante la Asamblea General de las Naciones Unidas con un discurso que defiende la candidatura de España al Consejo de Seguridad.

Ofrece el apoyo del país para hacer frente al terrorismo "desde la legalidad internacional" y con la guerra como último recurso

PAULA DE LAS HERASNUEVA YORK

El Rey se ha estrenado hoy ante la Asamblea General de la ONU con un discurso en el que ha combinado a partes iguales su presentación ante la comunidad internacional como nuevo jefe del Estado y la defensa de la, esta vez, difícil candidatura de España para ocupar una de las plazas del Consejo de Seguridad como miembro no permanente durante el bienio 2015-2016. El Monarca, que ha hecho una referencia expresa a su padre, el Rey Juan Carlos I, y al cambio que supone su llegada a la cúspide del entramado institucional español, ha defendido que España es una "nación de raíces milenarias y una clara vocación universal". "Vemos con claridad -ha dicho- que nuestros mejores momentos tienen lugar cuando avanzamos abiertos y volcados al mundo".

Cita con los Obama

Los Reyes Felipe VI y Letizia asistieron anoche a la recepción ofrecida por Barack Obama en el hotel Waldorf Astoria a los jefes de Estado y de Gobierno asistentes a la Asamblea General de Naciones Unidas.

Don Felipe ha hablado de una "España renovada" y de una sociedad con grandes valores "capaz de superar dificultades con entereza y con sentido de la responsabilidad" que demanda "integridad y ejemplaridad como valores cívicos intrínsecos a la democracia", pero también ha reivindicado todo lo construido a partir de la transición. "Un sistema desde el que los españoles hemos articulado un Estado social y democrático de Derecho que ampara a todos los ciudadanos -ha subrayado- y a los distintos territorios de España en su diversidad política, geográfica, cultural y lingüística".

Ese ha sido el marco conceptual a partir del que ha construido su propia carta de presentación y la del país al que representa en estos momentos. Pero, además, ha aprovechado para defender algunos de los objetivos de la política exterior española, entre ellos el de lograr que el español sea lengua oficial de la ONU, como lengua de trabajo. Y sobre todo, ha tratado de ofrecer argumentos para la entrada en el Consejo de Seguridad.

Esta es la quinta vez que España aspira a un puesto en el principal órgano de decisión del organismo internacional y la única en la que sus opciones parecen peligrar. Cada diez años, en los últimos cuarenta, ha ocupado de manera sistemática uno de sus diez sillones rotatorios. Ahora, se enfrenta a dos rivales, Nueva Zelanda, que ya parece tener su plaza asegurada gracias en buena medida a los países de la Commonwealth, y Turquía, un serio rival.

El ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, lleva ya varios días en Nueva York, que estos días es un hervidero de representantes políticos y mandatarios internacionales, tratando de amarrar votos en un sprint final antes de el próximo 16 de octubre se tome una decisión definitiva, pero la presencia del Rey en la apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas se concebía como una baza clave.

Don Felipe, uno de los cuatros dignatarios que han logrado un encuentro bilateral con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama durante su estancia en Manhattan, ha remarcadoque España tiene una posición geográfica "privilegiada" y que posee una vinculación especial con regiones clave del planeta: Europa, Iberoamérica y el Mediterráneo, Oriente Próximo y el mundo árabe.

Legalidad internacional

No es descabellado pesar que los conflictos a los que tendrá que hacer frente la comunidad internacional en los próximos años puede ser determinante a la que hora de que los 193 estados miembros de la ONU decidan. Y, en este sentido, el Rey dejó asentadas las líneas rojas que se marca España ante cualquier actuación. "Nuestro objetivo primordial ha de ser prevenir las guerras, y cuando no lo consigamos, entonces proteger y asistir a los inocentes damnificados -ha apuntado-. No debemos nunca cejar en nuestro empeño de resolverla mediante la diplomacia y todos los instrumentos que otorga la Carta de Naciones Unidas".

El mensaje no es baladí, también de cara a los propios españoles, si se tiene en cuenta que la última vez que España se sentó en el Consejo de Seguridad acabó respaldando al Estados Unidos de en la invasión de Irak. Era la época en la que José María Aznar y George W. Bush estrecharon lazos, cuando uno defendía y el otro justificaba la guerra preventiva. Las cosas han cambiado mucho. "Los miembros de la Asamblea General cuentan con España para hacer frente , todos juntos y desde la legalidad internacional -ha hecho hincapié el Monarca- a quienes pretenden destruir con intolerancia, con violencia o con sectarismo, los valores y principios que constituyen nuestras Naciones Unidas".

En la defensa de la candidatura española, de hecho, ha puesto sobre la mesa sobre la mesa la aportación española a operaciones del mantenimiento de La Paz (130.000 miembros de las Fuerzas Armadas en los últimos 25 años), la contribución a la cooperación al desarrollo (que aunque muy recortada en esta legislatura ha cifrado en 30 billones de dólares en catorce años) o la aportación a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (con la creación del primer fondo dedicado a ese fin).

"Han pasado casi 30 años desde la primera intervención de mi padre, el Rey Juan Carlos, ante esta Asamblea General. Hoy como entonces - ha dicho a modo de conclusión- España se abre a un mundo nuevo. Hoy, como entonces, asumimos nuestro lugar como miembros activos y responsables de la comunidad internacional aquí representada".