Messi, a un 'pasito' de la leyenda

Messi, durante un partido del Mundial. /
Messi, durante un partido del Mundial.

No está fino ni se muestra voraz pero en Maracaná puede igualar a Maradona

IGNACIO TYLKOMadrid

Criticado en el Barça por su supuesta indolencia en la última temporada y acusado en Argentina durante muchos años de no dar la talla, Leo Messi se volvió loco de alegría al alcanzar la final del próximo domingo en Maracaná. Enjaulado por ese sistema dispuesto por Van Gaal, con De Jong siempre muy encima, la 'Pulga' estuvo desaparecida en el Arena Corinthians de Sao Paulo, aunque al menos marcó en la tanda de penaltis. De ser voraz ha pasado a ser selectivo. De participar en todas las jugadas de ataque, a hacerlo sólo en momentos puntuales, casi siempre decisivos.

Frente a la 'Oranje' evidenció que no está bien y que no se había borrado voluntariamente en el Barça. Le faltan chispa, rapidez y confianza, como si sufriera alguna merma física o estuviera tieso por el escaso trabajo realizado con Tata Martino en este curso. Quizá también le pudo la presión, la ansiedad de verse cerca de igualar al mítico Maradona en un estadio cargado de simbolismo y en el país más enemigo en lo futbolístico de Argentina.

«¡Me siento orgulloso de ser parte de este plantel! ¡Qué fenómeno son todos!», afirmó Messi al término de una agónica tanda de penaltis, resuelta con dos paradas de Sergio Romero.

«¡Qué partido hicieron. Qué locura. Estamos en la final! Disfrutemos. Abrazo grande a toda la Argentina. Nos queda un pasito más», agregó el astro argentino en su cuenta de Instagram, junto a una foto suya en la que se le ve sonriente sentado en una silla a la espera de pasar el control antidopaje.

Messi se quedó sin poder celebrar con sus compañeros en el vestuario porque fue culpa de ese test obligatorio. «Me tocó doping y no puedo estar viviendo este momento en el vestuario», dijo el cuatro veces ganador del Balón de Oro al mejor jugador del mundo, que tampoco pasó por la zona mixta.

Messi , de 27 años, vistió por 92ª vez el miércoles la camiseta de la albiceleste y supera a Maradona. Tras soportar a lo largo de los últimos años el peso de las constantes comparaciones con el 'Pibe de Oro', dispone ahora de una ocasión única para acercarse a la leyenda en el corazón de los argentinos, que a menudo le reprocharon brillar con su club y apagarse con su selección.

Hace tiempo que Messi tenía entre ceja y ceja este Mundial y por eso trató de llegar en mejor forma a Brasil que lo que lo hizo en los dos anteriores, donde su equipo cayó en cuartos. Seguramente ha conseguido ponerse a punto pero está ahí, en la gran final. La incomprensión de sus compatriotas le dolía en el alma y ha llegado el momento de poder saldar las cuentas pendientes.

«No quiero ser campeón del mundo con Argentina para que la gente diga que así seré un grande como Pelé o Maradona, lo quiero ser para conseguir este objetivo con mi selección y para sumar este título a mi palmarés», declaró Messi en una entrevista a ESPN.

Por ahora no ha marcado dos goles como los que anotó Maradona a Inglaterra en México'86, ni el segundo, el más bello de la historia de los Mundiales, ni el primero, con la 'mano de Dios', pero lleva cuatro en este Mundial y su mayor sueño como futbolista es levantar la copa en su tercer certamen universal. Las próximas ediciones de Rusia y Catar le llegarían ya muy desgastado, en el declive de su carrera.

«Las comparaciones son odiosas, pero con Messi es hermosa. Los dos zurdos, argentinos y brillamos», dijo una vez Maradona. Messi ha ganado muchos más títulos de clubes que el 'Pelusa'. Con el Barcelona logró seis Ligas, dos Copas del Rey y, sobre todo, tres 'Champions' y dos Mundiales de Clubes.

Con la albiceleste conquistó el Mundial sub-20 de Holanda 2005 y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Su asignatura pendiente es ganar un gran título con la absoluta, con la que apenas fue finalista de la Copa América en Venezuela 2007. Además de esas cuatro distinciones consecutivas como mejor jugador planetario, fue tres veces Bota de Oro como máximo artillero europeo.

Maradona fue campeón del mundo en México'86 y finalista en Italia'90, pero en el ámbito de los clubes su palmarés es mucho menor. Se coronó una vez campeón con Boca Juniors, ganó una Copa del Rey con el Barça y, sobre todo, logró la Serie A con Nápoles en dos ocasiones y una Copa de la UEFA.

Maradona no pudo ganar nunca el Balón de Oro, en aquel momento otorgado por la revista France Football, ya que ya solo se lo podían asignar a jugadores europeos. La publicación francesa le ofreció, en enero de 1995, un Balón de Oro honorífico, en un evento al que asistió el recientemente fallecido Alfredo Di Stéfano, el otro gran jugador argentino de la historia.

Don Alfredo sí se llevó el Balón de Oro en dos ocasiones porque se nacionalizó español. Y alzó un título con la selección absoluta argentina, lo que se le resiste a Messi, al haber conquistado la Copa América en 1947.

Messi puede conquistar el domingo su primer gran éxito con Argentina y entrar por derecho propio en la gloria de Argentina junto a Maradona y Di Stéfano. Y lo haría como figura de una abnegada selección que no brilla precisamente por su buen juego sino por su esfuerzo colectivo y buena organización táctica. De ahí que Mascherano fuera, de lejos, el mejor frente a Holanda.

 

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